22 de enero 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Juan Davis

Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Hebreos 12:2.

Desde el puente de mando de su nave inglesa, Juan Davis contemplaba el horizonte con un cuadrante en la mano. Elevó el instrumento hasta su ojo derecho, miró directamente hacia los fulgurantes rayos del sol y tomó una lectura. Al regresar al interior de su cabina, consultó sus cartas de navegación y los diagramas que tenía sobre su escritorio.

-¡Ah! Aquí estamos -dijo Davis señalando el punto que marcaba los 72 grados al norte.

“Nunca antes se había llegado tan al norte”, pensaba Davis y sonreía con satisfacción.

Obligado por el cansancio, se detuvo a descansar con los ojos cerrados por unos instantes, antes de salir nuevamente a observar los brillantes rayos del sol de ese día en el Ártico.

-Cuán distinto sería si no tuviera que mirar directamente al sol para obtener una lectura del cuadrante -pensó Davis.

Al regresar al puente de mando, Juan Davis notó que no podía continuar su camino más al norte, puesto que frente a él se proyectaba un paredón de hielo de unos tres metros de altura. Para su sorpresa, se dio cuenta de que la gigantesca mole avanzaba directamente hada él. El témpano se dirigía lentamente hacia el sur, impulsado por la corriente marítima, que arrastraba todo a su paso, incluido el barco. Después de varios días, el témpano se deshizo al llegar a aguas cálidas. Una vez más, Davis tomó una lectura con el cuadrante. -Sesenta grados de latitud norte -observó.

Rápidamente tuvo que cerrar los ojos. Aún veía la imagen del sol centellante a través de sus párpados. La potencia de los rayos solares le lastimaba los ojos.

Años más tarde, Juan Davis inventó un tipo distinto de cuadrante, que llevó su nombre. Para usarlo, el navegante daba la espalda al sol y apuntaba el instrumento hacia el horizonte. El sol se veía reflejado en la caja de mira, lo cual resultaba muchísimo menos enceguecedor que mirarlo directamente.

En la jornada de nuestra vida, también necesitamos una especie de “cuadrante” que nos ayude a encontrar el rumbo. Debemos tomar lecturas constantes para estar seguros de no desviarnos del camino.

El cuadrante del cristiano es la Biblia. Debemos consultar sus páginas cada día a fin de recibir la imagen de Jesús, el Sol de Justicia. Al comparar ese hermoso reflejo con nuestras vidas, obtenemos una “lectura” apropiada de la posición en que nos encontramos. Con el cuadrante divino -su Palabra- es fácil mantenerse en el camino correcto hacia nuestro hogar celestial.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020

PERSIGUE TUS SUEÑOS Más allá de los obstáculos

Dorothy E. Watts

Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

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1 Comment

  • Ramon Veloz 1 mes ago

    Soy maestro de la clase de jovenes en iglesia Americana. Mis muchachos no hablan español. Paso tiempo traduciendo el material todos los sábados. Me pueden ayudar a encontrar este matinal en inglés?
    Email me at velozosvaldo@yahoo.com.
    Muchas gracias! Sigan adelante con este mi ministerio. Es una bendición para muchos!!