21 de septiembre | La maravillosa gracia de Dios | Elena G. de White | Fuente de una influencia correcta

El justo sirve de guía a su prójimo; mas el camino de los impíos les hace errar. Proverbios 12:26.

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto: e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Isaías 58:8.
El Señor tiene una obra especial que hacer por nosotros individualmente. Al ver la maldad del mundo puesta de manifiesto en los tribunales de justicia y publicada en los diarios, acerquémonos a Dios y, por medio de una fe viva, echemos mano de sus promesas, para que la gracia de Cristo se manifieste en nosotros. Podemos ejercer una influencia, una influencia poderosa en el mundo… Debemos tener por único blanco la gloria de Dios. Debemos trabajar con toda la inteligencia que Dios nos ha dado, colocándonos donde fluye la luz, para que la gracia de Dios pueda derramarse sobre nosotros para amoldarnos y conformarnos a la semejanza divina. El cielo está esperando otorgarles sus más ricas bendiciones a aquellos que quieran consagrarse para hacer la obra de Dios en estos últimos días de la historia del mundo.— Mensajes para los Jóvenes, 23.
No hay nada en nosotros mismos por lo cual podamos ejercer sobre otros influencia para bien. Al comprender nuestra impotencia y nuestra necesidad del poder divino, no confiaremos en nosotros mismos. No sabemos qué resultados traerá un día, una hora o un momento, y nunca debiéramos comenzar el día sin encomendar nuestros caminos a nuestro Padre celestial. Sus ángeles están comisionados para velar por nosotros, y si nos sometemos a su custodia, entonces en cada ocasión de peligro estarán a nuestra diestra. Cuando inconscientemente estamos en peligro de ejercer una mala influencia, los ángeles estarán a nuestro lado, induciéndonos a un mejor proceder, escogiendo las palabras por nosotros, e influyendo en nuestras acciones. En esta forma, nuestra influencia puede llegar a ser un gran poder, aunque silencioso e inconsciente, para llevar a otros a Cristo y al mundo celestial.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 321.
La influencia personal es un poder. Debe obrar con la influencia de Cristo, elevar donde Cristo eleva, impartir los principios correctos y detener el progreso de la corrupción del mundo. Debe difundir la gracia que únicamente Cristo puede impartir.—La Historia de Profetas y Reyes, 174, 175.

DEVOCIONAL LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS
Elena G. de White

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