21 de septiembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Los pequeños pueden ser cristianos

Y Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos.  Mateo 19:14.

“Dichosos los padres cuyas vidas son puro reflejo de la vida divina, de tal modo que las promesas y los mandamientos de Dios despierten en los hijos agradecimiento y respeto; dichosos los padres cuya ternura, cuyos sentimientos de justicia y cuyo carácter paciente sean fieles intérpretes para el niño del amor, de la justicia y de la paciencia de Dios; dichosos los padres que al enseñar a sus hijos a amarlos, a confiar en ellos y a obedecerles, les enseñen por eso mismo a amar a su Padre celestial, a confiar en él y a obedecerle. Los padres que han hecho a sus hijos semejante dádiva los han enriquecido con un tesoro más precioso que los tesoros de todas las edades, un tesoro que dura por toda la eternidad.”—El Ministerio de Curación, 355.
“Dios quiere que todo niño de tierna edad sea su hijo, adoptado en su familia. Por muy jóvenes que sean, pueden ser miembros de la familia de la fe, y tener una experiencia muy preciosa.”—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 130.
“Trabajen los padres por los suyos, con amor, fe y oración, hasta que gozosamente puedan presentarse a Dios diciendo: ‘He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová.’”—Sketches From the Life of Paul, 179.
“Los niños son muy susceptibles a las enseñanzas del Evangelio; sus corazones están abiertos a la influencia divina y son tenaces para retener las lecciones recibidas. Los niñitos pueden ser cristianos y tener una experiencia espiritual de acuerdo con su edad.”—The Youth’s Instructor, 3 de noviembre de 1908.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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