21 de Octubre | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Obedecer las leyes de la naturaleza para gozar de salud

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12.

No hay uno en mil, casado o soltero, que se dé cuenta de la importancia de tener pureza de hábitos, para preservar la limpieza del cuerpo y la pureza de pensamiento. La dolencia y la enfermedad son el resultado seguro de la desobediencia a las leyes de la naturaleza y del descuido de las leyes de la vida y la salud. Necesitamos preservar la casa en la cual vivimos, para que pueda honrar a Dios que nos redimió. Necesitamos saber cómo mantener en buen estado la maquinaria viviente, para que nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu puedan estar consagrados a su servicio.
Como seres racionales somos lamentablemente ignorantes del cuerpo y de sus necesidades. Mientras las escuelas que hemos establecido se han dedicado al estudio de la fisiología, no han tomado la materia con esa energía resuelta con la que debieran tomarla. No han practicado inteligentemente lo que han recibido en conocimiento. Y no se dan cuenta de que, a menos que se practique eso, el cuerpo se deteriorará.
A pesar de toda la luz que brilla de las Escrituras sobre este tema; a pesar de las lecciones que tenemos en la historia de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego; a pesar del resultado de un régimen alimentario sencillo y saludable, se hace poco caso de las lecciones escritas por aquellos a quienes Dios inspiró. Generalmente se descuidan los hábitos dietéticos de la gente; hay un aumento del uso del tabaco, de las bebidas alcohólicas y de sustentarse a base de carne…
Ustedes son la propiedad del Señor, suyos por creación y por redención. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Aquí se pone a la vista la ley del respeto de sí mismo para la propiedad del Señor. Y esto llevará a respetar las obligaciones bajo las que está cada ser humano para mantener en buen estado la maquinaria viviente que está tan formidable y maravillosamente hecha. Es necesario entender esta maquinaria viva. Cada parte de su maravilloso mecanismo debe ser estudiado cuidadosamente. Debe practicarse la preservación propia…
La transgresión de la ley física es la transgresión de la ley de Dios. Nuestro Creador es Jesucristo. Él es el Autor de nuestro ser. Él ha creado la estructura humana. Él es el Autor de las leyes físicas así como es el Autor de la ley moral. Y el ser humano que es descuidado en los hábitos y las prácticas que conciernen a su vida y salud físicas, peca contra Dios.—The Kress Collection, 45, 46.

DEVOCIONAL ADVENTISTA
SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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