21 de noviembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Seguridad únicamente en la obediencia

Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está sobre aquellos que hacen mal. 2 Pedro 3:12.

“Nadie que no ore puede estar seguro un solo día o una sola hora. Deberíamos sobre todo pedir al Señor que nos dé sabiduría para comprender su Palabra. En ella es donde están puestos de manifiesto los artificios del tentador y las armas que le pueden ser opuestas con éxito.”—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 585.
“Y mientras estemos siempre en guardia contra los engaños de Satanás deberíamos orar con fe diciendo: ‘No nos pongas en tentación.’”—Ibid.
“Cuando Balaam, tentado por la promesa de ricos regalos, recurrió a encantamientos contra Israel, y quiso por medio de sacrificios ofrecidos al Señor, invocar una maldición sobre su pueblo, el Espíritu de Dios se opuso a la maldición que Balaam trataba de pronunciar, viéndose éste obligado a exclamar: ‘¿Cómo maldeciré a quien no ha maldecido Dios?’”—Ibid. 584.
“En aquel tiempo el pueblo de Israel era fiel a Dios; y mientras seguía obedeciendo a su ley, ningún poder de la tierra o del infierno hubiese prevalecido contra él. Pero la maldición que no había sido permitido a Balaam pronunciar contra el pueblo de Dios, él al fin consiguió lanzarla arrastrándolo al pecado. Israel, al quebrantar los mandamientos de Dios, se separó de él y fue abandonado al poder del destructor.”—Ibid.
“Sólo podemos estar seguros cuando confiamos humildemente en Dios y obedecemos todos sus mandamientos.”—Ibid. 585.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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