21 de mayo 2024 | Devoción Matutina para Damas 2024 | Aprender a ver de cerca

«El Dios de Moisés está listo para transformar a quien esté dispuesto a detenerse ante una zarza, acercarse e ir a ver». John Ortberg

Moisés estaba cuidando de las ovejas de su suegro cuando vio una llama de fuego en medio de una zarza. Le llamó la atención que, a pesar de estar ardiendo, no se consumía. Pensó: «¿Por qué esa zarza no se consume? Tengo que ir a verla de cerca» (Éxo. 3: 3, NTV). Otras traducciones dicen: «Me detendré a ver» (PDT); «Me acercaré ahora» (LBLA); «Voy a ver» (DHH, NVI); «Iré, pues, y contemplaré» (RVA).
Los lectores de hoy sabemos algo que Moisés no sabía: era el ángel del Señor el que se estaba mostrando a él a través de algo que veía todos los días en el desierto; pero requirió por parte de Moisés tomar la decisión de detenerse, desviarse de su camino y acercarse a ver con detenimiento. El resto lo conocemos: la liberación de Israel con un gran líder al frente.
Pero una cosa es clara: «Moisés tuvo que interrumpir su rutina diaria para prestar atención a la presencia de Dios. Pudo haber seguido de largo; pudo haber mirado para otro lado, como muchos hubiéramos hecho. Pero entonces, se hubiera perdido el Éxodo, el pueblo de Israel, su llamado, la razón de su existencia… Se hubiera perdido conocer realmente a Dios». No se lo perdió: se detuvo a ver y vio. Y tremenda revelación fue aquella.
¿Será que debes interrumpir algo para ir a observar más de cerca quién y cómo es Dios? ¿Será que tu teléfono inteligente, tu rutina diaria de entretenimiento, tus prioridades terrenales, te están impidiendo prestar la atención que hace falta para conocer realmente a Dios y descubrir su propósito para tu vida?
Tal vez Dios, a través de «un sonido suave y delicado» (1 Rey. 19:12), está intentando manifestarse en tu vida pero tú prefieres no detenerte, porque no deseas que nada cambie (tampoco deseas cambiar tú). Si es así, es mucho lo que te estás perdiendo: una vida de continua transformación que te irá revelando el carácter de Dios.
¿Qué tal si empiezas el día preguntándole a Dios qué es lo que debes dejar de lado para caminar a su lado? No hay más ciego que el que no quiere ver, y tal vez eso es lo que hace falta: querer ver, y ver de cerca.
Detenerte. Acercarte.

«Tengo que ir a verla de cerca» (Éxo. 3:3, HTV).

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2024



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