21 de marzo 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Cómo pagar todas las deudas

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, pues el que ama al prójimo ha cumplido la ley” (Romanos 13:8).

VIVIMOS EN UN TIEMPO de deudas. Las personas, las familias, las instituciones y hasta los países están endeudados. Se dice que el ser humano tiene tres centros nerviosos: el cerebro, el corazón y… ¡el bolsillo! Solemos inquietarnos más cuando nos tocan el bolsillo que cuando está en juego el cerebro y el corazón, ¿verdad? En nuestro versículo de hoy, Pablo no dice que no debemos pedir prestado dinero; dice que, si estás debiendo algo, debes pagarlo. A veces la deuda es legítima, y se dedica a suplir necesidades reales. Otras deudas podrían haberse evitado.

“Muchas personas gastan dinero que no han ganado, para comprar cosas que no quieren, para impresionar a personas que no les agradan”, nos indica, con ironía, Will Smith. Y así es realmente. Las deudas generan complicaciones adicionales. Por ejemplo, muchas relaciones entre familiares y amigos se han visto enturbiadas por las deudas.

“Por una pequeña suma de dinero, se vuelve uno tu deudor; si la suma es grande, se vuelve tu enemigo” (Séneca).

La Biblia nos desafía a evitar la codicia, el materialismo; a hacer previsión, a constituir ahorros y aprender a contentarnos (Fil. 4:11). Pero, más allá de toda actitud y buenos hábitos de previsión, pueden existir situaciones que hacen necesario endeudarse. No tener deudas sería la manera más segura de evitar que se venza el plazo, pero, si existen, Pablo recomienda que se cancelen lo antes posible.

“La clase de educación superior que pueda darse es la consistente en evitar las deudas tanto como se evitaría la enfermedad” (Joyas de los, testimonios, t. 2, p. 470).

Elena de White agrega que podemos vivir en armonía con nuestros ingresos, mantener los gastos dentro de esos límites, aprender a economizar, huir de la complacencia egoísta, evitar la ostentación, no gastar en lo innecesario, y no usar las deudas como excusa para dejar de ser fieles en la devolución de los diezmos o generosos con nuestras ofrendas.

Cuando Jesús realizó el milagro de alimentar la multitud, además de amarlos, les enseñó una lección de economía. Dijo a los discípulos que juntaran todo lo que sobró sin que se perdiera nada (Juan 6:13).

El cristiano podrá pagar todas sus deudas, pero Pablo asegura que hay una que jamás podrá pagar: amar al prójimo como respuesta al amor que recibimos de Jesús. Esta es una obligación que nunca será saldada mientras haya un prójimo a quien amar.

Que Dios te ayude hoy a cancelar todas tus deudas menos una, ya que

“deuda de dinero y deuda de gratitud son cosas diferentes” (Cicerón).

Las deudas de dinero se pagan; las de amar al prójimo como expresión de gratitud a Dios, duran toda la vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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