21 de junio | Devocional: Hijos e Hijas de Dios | La música y las músicas

«Adoren al Señor con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo». Salmo 100: 2, NBD

ENTONEMOS EN EL HOGAR cánticos solemnes y puros, y habrá menos palabras de censura, y más de alegría, esperanza y gozo. […] Como parte del culto, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un himno es una oración.— La educación, cap. 17, p. 152.

Me siento alarmada al observar por todas partes la frivolidad de los jóvenes y las señoritas que dicen creer en las verdades bíblicas. […] Tienen un oído muy fino para la música, y Satanás sabe qué órganos excitar para entusiasmar, cautivar y seducir la mente de manera que no se desee a Cristo. […]

Sobre los jóvenes descansan solemnes responsabilidades que ellos consideran con liviandad. La música que escuchan en casa, en lugar de instarlos a la santidad y la espiritualidad, ha sido el medio de apartar sus pensamientos del evangelio. Las canciones frívolas, así como las populacheras que están de moda, parecen de su gusto.

Los instrumentos de música han tomado el tiempo que debiera haberse dedicado a la oración. La música, cuando no se abusa de ella, es una gran bendición; pero mal empleada deviene terrible maldición.— Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 435-436, adaptado.

¿Qué sucedería si hubieran sido educados y preparados en el arte de la música sagrada, en vez de haberles enseñado a entonar letras vulgares? ¿De qué valdría toda esa preparación si no se los hubiera preparado apropiadamente para ser miembros de la familia del Señor, hijos e hijas de Dios?.— The Youth’s Instructor, 3 de agosto de 1893.

Nadie en cuyo interior habite el Salvador lo deshonrará ante los demás produciendo melodías de un instrumento musical que desvíe el pensamiento del Dios del cielo para concentrarlo en trivialidades.—Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 446.

La música era usada con propósitos sagrados, a fin de elevar los pensamientos a lo que es puro, noble y edificante, y despertar en el alma devoción y gratitud hacia Dios.— Mensajes para los jóvenes, cap. 96, p. 207.

Y mientras el ejército de los obreros del Señor eleva aquí abajo sus cánticos de alabanza, el coro celestial se une a ellos en acciones de gracias, rindiendo su alabanza a Dios y a su Hijo.— Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 19.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS

Elena G. de White

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