21 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Asa T. Robinson

Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá. Mateo 7:7.

Asa T. Robinson estaba sentado en la amplia oficina de Cecil Rhodes, primer ministro de la Colonia de El Cabo, y lo observaba mientras escribía una carta de presentación para el Dr. Jameson, en Bulawayo, donde los adventistas esperaban abrir una misión.

El Sr. Rhodes sonrió al leer su carta. La dobló cuidadosamente y la metió en un sobre con remitente antes de entregársela al pastor Robinson.

-Entréguele esto al Dr. Jameson cuando lleguen a Bulawayo -le dijo-. Estoy seguro de que cooperará con ustedes.

El pastor Robinson entregó la carta a Pedro Wessels y a A. Druillard. Tardaron seis semanas en llegar a Bulawayo usando el transporte más común de la zona, carretones tirados por bueyes.

Después de leer la carta del primer ministro Rhodes, el Dr. Jameson les preguntó:

-Caballeros, ¿cuánta tierra necesitan?

Pedro se rascó la cabeza; no estaba muy seguro de lo que debía decir. Además, no sabía el precio de la tierra y solo contaban con 2.500 pesos para invertir en este proyecto.

“Si supiera lo que hace, le pediría 2.500 hectáreas”, pensaba el hermano Druillard para sí. Pero guardó silencio, ya que se habían puesto de acuerdo en que Wessels fuese el portavoz.

-Bueno, señor, a decir verdad… necesitamos 5 mil hectáreas; pero todo depende de las condiciones bajo las cuales las podamos conseguir -dijo Pedro.

-¿Condiciones? -se rió el Dr. Jameson-, Rhodes me ordena que les dé toda la tierra que necesiten. ¿Quieren mejores condiciones que esas?

Las 5 mil hectáreas que escogieron estaban ubicadas a unos 56 kilómetros al oeste de Bulawayo. La propiedad tenía un área boscosa, para los edificios de la misión, y mucho terreno apto para el cultivo. La llamaron la Misión de Solusi, en honor al jefe de la aldea más grande que había dentro de sus límites.

Me hubiera encantado oír la conversación de Wessels y Druillard esa noche junto al fuego. Estoy segura de que Druillard estaba agradecido de no haber sido el portavoz, ya que entonces solo habrían obtenido 2.500 hectáreas. ¡Estoy segura, también, de que el Sr. Wessels se lamentó de no haber pedido 10 mil hectáreas! Una de las leyes de esta vida es que no logramos objetivos más elevados de lo que nos fijamos. No recibimos más de lo que pedimos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*