21 de abril 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Reposo

Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. Juan 13:23.

El cristianismo es Jesús. La vida cristiana consiste en seguirlo. Cuando acudimos a Jesús él nos acepta y nos invita a quedarnos con él. Tal es la vida en el Espíritu. Porque es el Espíritu Santo quien nos conduce a Cristo y nos aplica los beneficios de su sacrificio y su ministerio. Necesitamos aprender a vivir cerca de Cristo, como lo hizo Juan.

Juan quiso siempre el lugar de honor: cerca de su Maestro. Lo siguió desde el primer encuentro a orillas del Jordán. “¿Dónde moras?”, preguntó, y el Maestro respondió: “Venid y ved” (Juan 1:38, 39). Cuando Jesús lo llamó a ser discípulo, Juan dejó la empresa pesquera que tenía con su hermano Santiago, y con Pedro y Andrés, dejó a su padre Zebedeo y a su protectora madre. Dejó todo por Jesús.

Junto con Jesús, Juan ascendió el monte de la transfiguración, donde contempló destellos de su divinidad. Fue con él al Getsemaní, donde se decidió el destino del hombre y los enemigos parecían prevalecer. Fue tras él a la casa de Anás, al pretorio y al palacio de Herodes. Lo siguió hacia el Calvario. Ahí recibió a María, la madre de su Maestro, para cuidarla y sustentarla. Lo vio morir. Con otros que amaban al Redentor lo bajó de la cruz, lo siguió hasta la tumba, y cuando se enteró que había resucitado, corrió hacia el sepulcro. Luego fue con él hasta Galilea, y cuarenta días después de su resurrección lo vio ascender al cielo.

Pasados los años, Juan lo vio otra vez. En Patmos, una isla perdida en la vastedad del mar Egeo, donde el emperador Domiciano pretendía acallar su voz evangélica, miró a Jesús de nuevo, quien le reveló visiones del futuro, y su triunfo final.

Solo por mirar a Jesús, el “hijo del trueno” se convirtió en un “maestro en santidad”. Ya sea que seamos “hijos del trueno” o que seamos incrédulos como Felipe y Tomás, acudamos a Cristo para quedarnos con él, y aprendamos a disfrutar el cielo en la tierra, como en la cena de la pascua lo hizo Juan, reclinados en el pecho del Maestro.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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