20 de octubre 2022 | Devoción Matutina para Adultos 2022 | ¡Descentralización!

«Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres»». Juan 8:31-32. RVC

EN SU OBRA WHY I AM A CHRISTIAN (Por qué soy cristiano), el conocido autor John Stott cuenta que estaba cumpliendo una misión en una universidad canadiense, cuando entabló una animada conversación con un joven profesor de esa institución. El tema giraba alrededor de lo que significa «aceptar a Jesús». En un intento de explicar este concepto bíblico, Stott le dijo al catedrático que, si quería aceptar a Jesús como Salvador, entonces debía darle el lugar central en su vida, y a la vez moverse él hacia la periferia.
—¡Caramba! —respondió el profesor—. ¡Me temo que voy a resistirme a semejante descentralización!
«Descentralización». Sin percatarse, el joven profesor describió muy acertadamente el cambio que se produce en la vida de quien acepta a Cristo: no solo el Señor se convierte en el centro de su vida, sino que, además, de siervo del pecado, el cristiano pasa a ser verdaderamente libre.
Esta fue, por cierto, la oferta que Jesús hizo a los judíos: «Conocerán la verdad —les dijo—, y la verdad los hará libres». Pero ellos no mostraron interés alguno en recibirla. ¿No eran, acaso, descendientes de Abraham? Además, según ellos, nunca habían sido esclavos de nadie.
El problema de estos judíos es que Jesús no hablaba de esclavitud política, sino de libertad espiritual; la libertad del pecado que solo él puede dar. Por eso les dijo, primero, que «todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado» (vers. 34); y luego, que solo «si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres» (vers. 36, RVC). Si deseaban ser libres del yugo opresor del pecado, entonces solo había una cosa que debían hacer: quitarse ellos del centro, moverse hacia la periferia, y dar el lugar de honor al Mesías que los profetas habían anunciado durante tanto tiempo.
¿Cuál es la lección para ti y para mí? El Deseado de todas las gentes la expresa de manera inmejorable cuando dice que «todo aquel que rehúsa entregarse a Dios está bajo el dominio de otro poder. No es su propio dueño. Puede hablar de libertad, pero está en la más abyecta esclavitud» (cap. 51, p. 440). Dicho de otra manera, solo hay dos poderes que contienden por la supremacía en este mundo, pero yo hoy quiero aceptar la oferta de libertad de Aquel que me amó y se entregó a la muerte por mí (Gál. 2: 20).
Y tú, ¿qué harás? ¿Te moverás hacia la periferia, y permitirás que Jesús sea el centro de tu vida?

Amado Dios, en este momento me aparto del centro de mi vida, y digo con el apóstol Pablo: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mi».

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2022



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