20 de noviembre | La maravillosa gracia de Dios | Elena G. de White | ¡Velad!

Velad y orad, para que no entréis en tentación. Marcos 14:38.

Muchos actualmente están dormidos como los discípulos. No están velando y orando para no entrar en tentación.—Testimonies for the Church 8:100.

Que cada alma esté alerta. El adversario os sigue las pisadas. Estad atentos velando diligentemente no sea que alguna trampa maestra y cuidadosamente disimulada os sorprenda desprevenidos. Que el descuidado y el indiferente se pongan en guardia, no sea que el día del Señor venga sobre ellos como ladrón en la noche. Muchos se apartarán de la senda de la humildad y, dejando a un lado el yugo de Cristo, se internarán en senderos extraños…

El que logre vencer, deberá vigilar; porque, mediante embrollos mundanos, errores y supersticiones, Satanás trata de ganar para sí a los seguidores de Cristo. No basta que evitemos peligros manifiestos e iniciativas peligrosas e inconsecuentes. Debemos mantenernos muy cerca, al lado de Cristo, avanzando por la senda de la abnegación y el sacrificio. Nos encontramos en terreno enemigo. El que fue echado del cielo ha descendido con gran poder. Con cada artificio y artimaña concebibles está tratando de llevar almas cautivas. A menos que estemos constantemente en guardia, seremos fácil presa de sus innumerables engaños.—Ibid. 99, 100.

Advertencias, admoniciones, promesas, todo ello es para nosotros, en quienes los fines de los siglos han parado. “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”. 1 Tesalonicenses 5:6… Manteneos alerta frente al furtivo avance del enemigo, vigilad los viejos hábitos y las inclinaciones naturales, no sea que se hagan valer; obligadlos a retroceder y manteneos vigilantes. Vigilad los pensamientos, los planes, no sea que lleguen a ser egocéntricos. Velad sobre las almas que Cristo adquirió con su propia sangre. Estad atentos a las oportunidades de hacerles bien.— Testimonies for the Church 6:410.

Si os acercáis a Jesús, y tratáis de adornar vuestra piedad con una vida bien ordenada y una conversación piadosa, vuestros pies serán guardados de extraviarse en sendas prohibidas. Si tan sólo queréis velar, velar continuamente en oración, y tan sólo hacéis todo como si estuvieseis en la presencia inmediata de Dios, seréis salvados de caer en la tentación.—Testimonies for the Church 5:148.

 

DEVOCIONAL LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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