20 de noviembre | Exaltad a Jesús | Elena G. de White | Todos deben comparecer ante el juicio

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos

compareceremos ante el tribunal de Cristo. Romanos 14:10.

Nos estamos acercando al fin del tiempo. Abundarán las pruebas de afuera, pero no permitamos que provengan de adentro de la iglesia. Por amor de la verdad, por amor a Cristo, niéguense a sí mismos los que profesan ser hijos de Dios. “Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo”… Todo aquel que ame de veras a Dios, tendrá el espíritu de Cristo y un ferviente amor hacia sus hermanos. Cuanto más en comunión con Dios esté el corazón de una persona, y cuanto más se concentren sus afectos en Cristo, menos perturbada se sentirá ella por las asperezas y penurias que encuentre en esta vida. Los que están creciendo a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús, se volverán cada vez más semejantes a Cristo en su carácter y se elevarán por encima de la disposición a murmurar y estar descontentos. El dedicarse a la censura les inspirará desprecio.—Joyas de los Testimonios 2:187.

En este tiempo la iglesia debería poseer la fe que una vez les fue dada a los santos, con la cual se vería capacitada para declarar abiertamente: “Dios es mi ayudador”. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13. El Señor nos ordena levantarnos y avanzar. Cuando en cualquier período de la iglesia los miembros han abandonado sus pecados y han creído en la verdad y han caminado por sus sendas, Dios los ha honrado. En la fe y en la obediencia humilde hay un poder que el mundo no puede resistir. La orden de la providencia de Dios con relación a su pueblo es que hay que progresar: un progreso continuo en el perfeccionamiento del carácter cristiano, en la senda de la santidad, elevándose cada vez más alto en la clara luz del conocimiento y el amor de Dios, hasta el mismo fin del tiempo…

El Señor está listo para derramar sus ricas bendiciones sobre la iglesia si tan sólo sus miembros se esfuerzan por salir de la peligrosa tibieza en que se encuentran. En el solemne mensaje dirigido por el Testigo Fiel a las iglesias, habla del culto a la vanidad, de palabras desprovistas de vitalidad, de un carácter destituido de fortaleza moral, y los amonesta contra el orgullo, la mundanalidad, el formalismo, y la suficiencia propia… Pero a los humildes, sufrientes, fieles y pacientes, que están conscientes de su debilidad e insuficiencia, les dirige palabras de estímulo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3:20…

Debido a su longanimidad hacia nosotros, el Señor nos ha tenido paciencia, “no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9. Pero cuando nosotros, en compañía de todos los redimidos, estemos de pie sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de oro y coronas de gloria, y veamos delante de nosotros la grandeza de la eternidad, entonces comprenderemos cuán corto ha sido el período de nuestra prueba. “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su Señor, cuando venga, halle velando”. Lucas 12:37.—Testimonies for the Church 5:483-485.

 

DEVOCIONAL EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

Loading...
Compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*