20 de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Kwame Nkrumah

Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. Hebreos 12:15.

El 12 de junio de 1949, una multitud de 60 mil personas se había reunido en Acra, Ghana, para escuchar el discurso de Kwame Nkrumah en pro de la independencia. El vitoreo era ensordecedor cuando se levantó para hablar.

-En todas las contiendas políticas llegan esos momentos raros, que son difíciles de discernir, pero fatales si se desaprovechan -dijo el apuesto hombre negro-. Este es uno de esos momentos. ¿Qué quieren que haga? ¿Que empaque mis pertenencias y abandone Ghana, nuestra tierra tan querida? -No! ¡No! ¡No! -exclamó el público.

-¿Debo permanecer aquí, pero mantener la boca cerrada?

-¡No! ¡No! Quédate con nosotros. Abre la boca. Háblanos.

-¿Entonces me uno a la gente de esta nación para obtener un gobierno libre ahora?

-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!-vitoreó la muchedumbre.

-¡Los conduciré a la victoria! -prometió Nkrumah.

Pocos meses después, un tanto atemorizados, los oficiales del gobierno arrojaron al cabecilla revolucionario en prisión, con la esperanza de acabar en forma definitiva con la insurrección. Tal cosa no sucedió. Otros asumieron el liderazgo y continuaron la lucha por la independencia.

Mientras tanto, las condiciones que imperaban en la prisión eran miserables. Habían metido a once hombres en una celda pequeña. No se les daba de comer, salvo un potaje insípido de harina de maíz, tres veces al día. No se les proveían papel ni libros.

Este estado de cosas representaba un verdadero problema para Nkrumah, ya que era muy importante que enviara mensajes desde la prisión a los dirigentes del movimiento de independencia. Pudo, de alguna manera, conseguirse un pedacito de lápiz. A modo de papel, usaba unos pocos cuadraditos de papel de baño que se les daba escasamente. Cuando no era suficiente, intercambiaba su mísera ración diaria de alimento por papel de baño con los demás prisioneros. De esta manera, mantuvo vivo el movimiento de independencia.

Cuando Nkrumah llegó a ser primer ministro de Ghana, declaró:

-Salí de la cárcel a esta asamblea sin el menor destello de resentimiento contra Gran Bretaña.

La experiencia de Kwame Nkrumah sirve de ejemplo para todo aquel que debe enfrentarse al trato injusto. Una actitud como esta es posible, con la ayuda de Dios.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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