20 de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Elías

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

“Luego de caminar todo un día por el desierto, fue a sentarse debajo de un enebro. Entonces se deseó la muerte y dijo: ‘Basta ya, Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres’ ” (1 Reyes 19:4).

Los capítulos 17 y 18 del primer libro de Reyes contienen un abundante registro de milagros portentosos en los que Elías es protagonista: a) acude por dirección divina al arroyo Querit, donde hay agua suficiente y el alimento que le proporcionan milagrosamente los cuervos; b) observa, junto a la viuda de Sarepta y su hijo, cómo sendas porciones de aceite y harina se hacen milagrosamente inagotables; c) ruega a Dios por la resurrección del hijo de una viuda y Dios le devuelve la vida; d) eleva su plegaria y un fuego abrasador desciende del cielo para quemar el buey del sacrificio, demostrando así el poder de Dios frente a Baal; y e) ora por el fin de la sequía de tres años y medio y enseguida llueve abundantemente.

A pesar de todo, el profeta se desmorona al oír que la malvada Jezabel quiere matarlo. Es interesante que, después de tantas manifestaciones sobrenaturales, Elías se desespere, corra despavorido hasta Beerseba, de allí camine un día por el desierto y exclame: “Jehová, quítame la vida”. Los pensamientos de muerte son comunes en la persona depresiva y el suicidio llega a veces a consumarse. La experiencia de Elías muestra esa situación desesperada en la que muchos viven; la depresión es a veces tan dolorosa psíquicamente que algunos prefieren la muerte a tan extremo sufrimiento.

Una vez más vemos el cálido toque del amoroso Señor sobre Elías. Tras su petición de muerte, Dios conduce al profeta a la sanidad total mediante su ángel que facilita alimento, descanso, ejercicio y los mensajes divinos. El clímax está en el encuentro directo con Dios, quien se presenta ante Elías en la sencillez de un “silbo apacible y delicado” (vers. 12). Es de entender que cualquier temor, ansiedad, duda, tristeza o desesperación que el profeta pudiera albergar, desapareciera con la presencia del Creador. El Señor no contestó la plegaria de Elías “quítame la vida”. Por el contrario, se la preservó y le concedió además el privilegio de pasar a la gloria sin conocer jamás la muerte (2 Rey. 2:11).

Si alguna vez experimentas desesperación, piensa en Elías. Sí, tuvo que sufrir tensión emocional, pero Dios lo sacó de ese pozo y lo llevó al cielo. Dios te ama a ti tanto como a Elías y también ofrece una solución a tus problemas y el don de la salvación eterna, si estás dispuesto a aceptarlo como Señor y Salvador.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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