20 de noviembre 2019 | Devoción Matutina para Damas | Sirviendo en el frente de  batalla

No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.

Cuando éramos niñas jugábamos a la batalla. Nos enfrentábamos a un enemigo imaginario, y “había que tener la fuerza de un jinete para vencerlo” Así decía la canción que entonábamos en la escuela, mientras nos movíamos en círculo, tomados de la mano. En vez de espadas teníamos palos, y siempre ganábamos.

Cuando crecimos, dejamos atrás esa fantasía. Ahora debíamos enfrentar la verdadera batalla de la vida. Entonces comprendimos cuán débiles y vulnerables somos ante las dificultades. Necesitamos una estrategia y un experto en batalla que nos lidere.

Florence Nightingale tuvo que enfrentar una batalla real, pero ni el ruido de los cañones ni las pésimas condiciones existentes la intimidaron para realizar su labor. Junto a su grupo de enfermeras recibía a los heridos en la batalla de Crimea (entre Inglaterra y Rusia), para proveer asistencia médica.

Mientras llegaban los heridos al hospital de Scutari, en Turquía, Florence solo pensaba en salvar la mayor cantidad de vidas que fuera posible. La imagino clamando, como lo hacía el soldado Desmond Doss en la batalla de Okinawa: “¡Uno más, Señor, por favor!… ¡Ayúdame a salvar la vida de uno más!” ¡Qué valor!

Florence Nightingale fue considerada la pionera de la enfermería moderna. En 1860 fundó la Escuela Nightingale de Enfermería en Londres, e hizo innumerables aportaciones al sistema de salud mundial.

Hoy se está librando una batalla espiritual. Tenemos un enemigo en común, y como en toda batalla, también hay personas heridas, lastimadas, moribundas. Hay caos y dolor por doquier. Sabemos que por nuestras propias fuerzas jamás podremos vencer, pero Dios está con nosotras como un “poderoso gigante” (Jeremías 20:11), y nos dice: “No temas” (Isaías 41:10). Él nos necesita hoy, nos invita a ser sus pies y sus manos para llevar la medicina de su Palabra.

Anhelo el día cuando las puertas del cielo se abran y luego de llamarnos por nombre Jesús diga: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:34-36). –LCh

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2019

HIJAS DEL REY

Diane de Aguirre (Compiladora)

Lecturas Devocionales para Mujeres 2019

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