20 de mayo 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Salvación

El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10.

Son los últimos días de su ministerio y el Maestro llega a Jericó seguido de una multitud. Pronto se forma otro gentío que va a su encuentro.

Jesús recorre la ciudad entre aclamaciones y pedidos de ayuda. De repente, se detiene a la sombra de un árbol y alza la vista. Sobre una rama se balancea un hombrecillo que lo mira con ojos agrandados y sonrisa tímida.

—Zaqueo, ¿qué haces ahí?

—Maestro, yo quería verte, pero esta gente no me deja acercarme a ti. Así que me subí a este árbol, y ahora sí te puedo ver…

—Pues baja de ahí, hombre, que hoy quiero hospedarme en tu casa.

Muchos murmuran, porque Zaqueo es el más despreciable del pueblo. Él cobra los impuestos para Roma, y cobra demás. A Jesús no le importan las murmuraciones, y Zaqueo no las oye.

Por primera vez en mucho tiempo, esa noche Zaqueo duerme sin pelear con su conciencia. Jesús es su Amigo, y él ha prometido que devolverá lo que ha robado con cuatrocientos por ciento de interés, y que repartirá entre los pobres la mitad de su fortuna.

Jesús pudo preguntar por la casa del hombre más honorable del pueblo, y lo habrían conducido a la mansión de un fariseo, pero quiso hospedarse en la casa del más despreciado. Para la gente, Zaqueo no solo era bajo de estatura sino también de valor; para Jesús era una oveja descarriada. A pesar de su ruindad, Zaqueo aún era un hijo de Abraham. Había que redimirlo.

Jesús le dijo que bajara deprisa del árbol, y Zaqueo bajó. Cuando Jesús llama, no quiere dilaciones, hay que seguirlo deprisa.

Cuando Jesús llegó al árbol, sabía el nombre de Zaqueo. Para Jesús tú no eres un desconocido; él conoce tu nombre, te llama de manera individual. No esperes que otros lo sigan para seguirlo tú, porque te está llamando a ti. No te desanimes si nadie lo sigue. Síguelo tú. Cuando Zaqueo buscó a Jesús, no hizo caso de la gente, y cuando la gente murmuró porque Jesús iba a su casa, Zaqueo la ignoró.

Si te critican por seguir a Jesús, no te avergüences ni te defiendas. Jesús defendió a Zaqueo, y te defenderá a ti. Dijo que Abraham era también padre de Zaqueo (Luc. 19:9), y dirá que Dios es tu Padre.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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