20 de junio | Devocional: Exaltad a Jesús | La verdadera educación superior

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Salmos 143:10.

“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Filipenses 4:4. Los que lo hacen poseen una vida gozosa. Ningún disgusto proviene de sus labios ni de la atmósfera que rodea su alma, porque no se consideran mejores que otros. Escóndanse en Cristo; entonces la verdad de Dios los estará preparando constantemente para la vida inmortal futura. Cuando se tiene confianza en Aquel que es poderoso, la experiencia personal no es algo prestado; le pertenece a uno. No importa cómo sea su temperamento, Dios lo puede transformar para que sea dulce y semejante al de Cristo. Mediante una fe viviente usted puede apartarse de todo lo que no esté de acuerdo con la mente de Dios, trayendo así un cielo a su vida de aquí abajo. ¿Lo hará? Si lo hace disfrutará de la luz del sol a cada paso…

La educación superior es la que se recibe cuando uno se sienta a los pies de Jesús. Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, y él los exaltará. No necesitan luchar para levantarse por su propia cuenta. Sométanle su obra a él; háganlo con toda fidelidad, sinceridad, veracidad y justicia; entonces descubrirán que cada día trae consigo sus propias recompensas y que la luz del cielo brilla sobre ustedes. Así se revelan su luz, su gracia y su salvación…

Conocemos tan poco acerca de Jesucristo que sólo podemos comprender nebulosamente lo que puede hacer por nosotros. Dios desea que aprendamos de él… Que la edificación de su carácter se haga de acuerdo con el hermoso modelo revelado a los seres humanos en la vida de Cristo.

En todo su trabajo deberían proceder como hace el agricultor para producir los frutos de la tierra. Aparentemente tira la semilla; pero, enterrada en el suelo, la semilla germina al morir. El poder del Dios vivo le concede vida y vitalidad y luego se ve “primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga”. Marcos 4:28. Estudien este fenómeno extraordinario. Hay tantísimo que aprender y que entender, que no nos parece que podamos aprenderlo todo en esta vida, y en realidad no podemos. Pero si ahora mejoramos nuestras mentes al máximo de nuestra habilidad, durante las edades eternas proseguiremos el estudio de los caminos y las obras de Dios, apuntando continuamente hacia mayores alturas.

Hoy necesitamos mentes capaces de comprender la sencillez de la piedad. Por encima de cualquier otra cosa, deberíamos desear que Cristo more en el templo de nuestra alma, porque no puede habitar en él sin revelarse y proyectarse desde allí en forma de frutos y buenas obras… Dios desea que cada uno de ustedes sea su mano ayudadora; y si se someten a él, les enseñará y trabajará a través de ustedes capacitándolos para compartir con otros. Entonces podrán decir: Oh Dios, “tu benignidad me ha engrandecido”. Salmos 18:35.—Manuscrito 91, 1901.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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