20 de junio 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022 | Flechas verdes

«Samuel tomó una piedra grande y la colocó entre las ciudades de Mizpa y Jesana. La llamó Ebenezer (que significa “la piedra de ayuda») porque dijo: “¡Hasta aquí el Señor nos ha ayudado!”» (1 Sam. 7:12, NTV).

Anne y yo hicimos una caminata de 28 kilómetros por Ashridge Estate, en Hertfordshire, Inglaterra. Fue una experiencia bella y extenuante que nos llevó ¡nueve horas! Al caminar por el sendero limítrofe, atravesamos bosques milenarios cubiertos de ajo silvestre en flor. El sendero está señalizado con flechas verdes; cada vez que encontrábamos una, Anne la tocaba y daba una suave palmadita, como diciendo: «Seguimos por el camino correcto». Es difícil explicar la alegría que uno siente cuando, al hacer senderismo, encuentra una señal que confirma el camino. Al final, aunque arrastrábamos los pies del cansancio, aún nos quedaba energía para gritar y aplaudir cuando atisbábamos una flecha.
Muchas veces, para describir la vida cristiana, decimos que «caminamos con Dios». ¡Qué metáfora tan rica! Caminar con Dios es una experiencia bella y extenuante, una aventura en la que encontramos belleza pero también dolor, y nos salen «ampollas». A menudo, entre una señal y otra, avanzamos por fe, confiando que en el momento indicado Dios nos dará más información. Él no nos guía como un GPS, dándonos indicaciones paso a paso, sino como las señalizaciones de un sendero.
En ¿Es esa la voz de Dios?, Priscilia Shirer dice: «Queremos que Dios pinte la imagen completa de inmediato, pero, sabiamente, él no revela ciertas verdades y detalles hasta que los necesitamos», cuando podemos usar la información sin estropear el plan. Por eso, cuando vemos una señal que confirma el camino, es importante acostumbrarse a marcar ese momento en la memoria. Darle una palmadita a la flecha nos ayuda a recordarla mejor, y a no desesperar los días en que nos sentimos perdidas. Hay que acostumbrarse a notar y marcar esos momentos, a erigir hitos espirituales que nos recuerden que «hasta aquí nos acompañó Jehová» (1 Sam. 7:12). Puedes escribir esos momentos en un diario de oración, compartirlos con amigas, o incluirlos es un cartel de gratitud. Cualquiera sea tu estrategia, haz un esfuerzo para que esos momentos dejen huella en tu memoria. Porque no tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada.

Señor, ¡gracias por guiarme! Quiero hacer un esfuerzo consciente para marcar en mi corazón tu presencia y tu amor.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022



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