20 de febrero 2023 | Devoción Matutina para Adultos 2023 | «Pondré enemistad»

«Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya» (Génesis 3:15).

Ovidio, el poeta romano, describió en su Metamorfosis la realidad que impera en la vida de los seres humanos: «Me arrastra, involuntaria, una nueva fuerza, y una cosa deseo, la mente de otra me persuade. Veo lo mejor y lo apruebo, lo peor sigo».
Varias décadas después de Ovidio, el apóstol Pablo presentará un cuadro similar en Romanos 7:15-24. En esa discutida sección de una de sus Epístolas más famosas, Pablo, usando la primera persona del singular, dice: «No hago lo que quiero, sino lo que detesto» (versículo 15); «el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo» (versículo 18); «no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero» (versículo 19); «según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios […], pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente y que lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros» (versículos 22, 23); y finalmente, derrotado y agonizante declara: «¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (versículo 24).
El hombre de Romanos 7, sin querer, se mantiene atado a una íntima e inexpugnable amistad con poderes pecaminosos, que lo obligan a ceder ante sus más burdas inclinaciones pecaminosas. Es el típico personaje que quiere hacer lo bueno, pero que a pesar de tener ese deseo de hacer el bien, acaba haciendo lo contrario. Ahora
bien, en el versículo 25, él da gracias a Dios por Jesucristo. Y en Romanos 8:1 proclama que para él no hay condenación. ¿Qué pasó entre el capítulo 7 y el 8? En Romanos 8 se describe la vida en el Espíritu, la vida victoriosa, la experiencia que nos hace genuinos siervos de Dios.
¿Cómo se puede producir ese cambio? Solo hay una manera, y la encontramos en la primera promesa que aparece en la Biblia: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón» (Génesis 3: 15).
El hombre de Romanos 7 y nuestra vida misma declaran sin ambages que somos amigos de Satanás y que no tenemos la fuerza que se requiere para romper esa amistad. Por eso Dios nos promete: «Pondré enemistad». Dejemos que el Señor haga esa obra en nosotros, y que esta grandiosa y preciosa promesa llegue a ser una realidad vibrante en nuestro diario vivir.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2023



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