20 de diciembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Viviendo la vida del Edén

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es. Apocalipsis 21:1.

“El cielo es una escuela; su campo de estudio, el universo; su maestro, el Ser infinito. En el Edén fue establecida una dependencia de esta escuela y, una vez consumado el plan de redención, se reanudará la educación en la escuela del Edén….

“El profeta de Patmos describe así la sede de la escuela futura: ‘Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra han pasado.’ … ‘Y vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descendiendo del cielo, desde Dios.’ …

“Todos los tesoros del universo serán ofrecidos al estudio de los hijos de Dios. Entraremos con inefable deleite en el gozo y en la sabiduría de los seres no caídos. Compartiremos los tesoros ganados durante siglos y siglos pasados en la contemplación de la obra de Dios. Y los años de la eternidad a medida que transcurran, seguirán ofreciendo revelaciones más gloriosas. Infinitamente más de todo cuanto podemos pedir, ni aun pensar, será para siempre el otorgamiento de los dones de Dios…

“La vida en la tierra es el comienzo de la vida en el cielo…. La obra de la vida aquí es una preparación para la obra de la vida allá. Lo que somos ahora en carácter y servicio santo es el símbolo seguro de lo que seremos.”—La Educación, 291, 296, 297.

“La participación del árbol de la vida en el Edén, era condicional y finalmente fue suprimida. Pero los dones de la vida futura son absolutos y eternos.”—Ibid. 292.

 

DEVOCIONAL ADVENTISTA

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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