20 de diciembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | Todos reunidos ante Cristo

«Serán reunidas delante de él todas las naciones; entonces apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo’3». Mateo 25: 32-34

Todo ACTO, GRANDE O PEQUEÑO, va a ser evaluado. Lo que había sido considerado trivial aparecerá entonces tal como en realidad es. Las dos blancas de la viuda serán reconocidas (Mar. 12: 42; Luc. 21: 2). El vaso de agua fresca ofrecido, las visitas a las cárceles, los hambrientos saciados, todo recibirá su correspondiente recompensa. Y aquel deber no cumplido, aquel acto egoísta, no será olvidado (Mat. 25: 31-48). En el tribunal público que rodea el trono de Dios, esas acciones tendrán un aspecto muy diferente del que parecían tener cuando fueron realizadas. […] Se verá que aquellos deleites y complacencias egoístas han hecho algunos seres más amadores de los placeres que de Dios. […]
Ahora bien, no es necesario que nadie sea engañado; y no lo seremos si nos ponemos plenamente del lado de Cristo para seguirlo tanto en las circunstancias buenas como en las malas. La cabeza de la serpiente pronto será aplastada y desmenuzada (Gén. 3: 15). […] Entonces el paraíso perdido se transformará en el paraíso restaurado.— Review and Herald, 5 de septiembre de 1899.
El carácter que nosotros formemos ahora es el que decide nuestro destino eterno. La felicidad del cielo se alcanzará poniéndose en conformidad con la voluntad de Dios, y si los seres humanos llegan a ser miembros de la familia real en el cielo es porque este ha comenzado con ellos en la tierra, habiendo albergado el espíritu de Cristo. […] El justo se apropiará de cada gracia, de toda facultad noble y santificada de las cortes celestiales, y cambiará la tierra por el cielo.— Review and Herald, 26 de marzo de 1895.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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