20 de diciembre 2021 | Devoción Matutina para Damas 2021 | En boca cerrada no entra mosca

«La mujer necia es alborotadora, ingenua e ignorante». (Proverbios 9: 13, RV95)

MUCHOS CARACTERIZAN a las mujeres como personas que siempre hablan demasiado, lo que las lleva a cometer indiscreciones, a revelar secretos y a ventilar frente a otros asuntos que no les competen.
En la Biblia, encontramos un consejo muy oportuno con respecto a este punto: «La discreción te guardará y te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino» (Prov. 2: 11-12, RV95).
La discreción es ese tacto para hablar u obrar basándonos en un juicio coherente, acertado, sensato, de la situación que tenemos delante. La discreción, según el Diccionario de la lengua española, es ese «don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad. Es la reserva, la prudencia y la circunspección».
Ser discreta es ser prudente, en el sentido de ser asertiva pero a la vez reservada; significa decir lo justo, de la manera apropiada y en el momento oportuno.
Ciertamente es una virtud difícil de desarrollar, pero con la ayuda de Dios es posible. Lo que no cabe duda es que es indispensable desarrollar la discreción en todos los ámbitos de la vida.
La discreción requiere un pensar equilibrado y dominio propio. Una mujer discreta piensa antes de hablar, pues usa su inteligencia para discernir lo que va a decir y cómo lo ha de decir. Es bueno recordar que «en las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente» (Prov. 10:19, RV95).
Ester es un ejemplo claro de discreción femenina. Ella supo esperar la ocasión para presentarse ante el rey y ganar así su respeto y admiración. Sujetó sus emociones con inteligencia y no permitió que sus impulsos la traicionaran, aunque tenía motivos suficientes para hacerlo. Abigail es otro caso de discreción femenina en la Biblia; su buen juicio para saber qué decir y qué callar evitó una gran matanza y fue la clave para llegar a ser esposa de un rey.
La reflexión en Cristo nos llevará a damos cuenta de que los chismes, los comentarios ofensivos, el desmérito intencional de las personas, la divulgación de rumores y verdades a medias son algo destructivo para quien lo profiere y causa daño moral a terceros. Por eso, la discreción al hablar, al escuchar y al actuar es una joya de alto valor. Apropiémonos de ella; sometamos nuestras palabras y nuestra actuación al escrutinio de Dios. Si salimos aprobadas, seremos maestras del bien; si salimos reprobadas, es hora de enseñarle a la mente autodisciplina y poner nuestra lengua bajo el control del Espíritu Santo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2021



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