20 de diciembre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Dios presta atención a los detalles

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Gloria sea a Dios, que puede hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, gracias a su poder que actúa en nosotros” (Efe. 3:20).

 

Graciela oró antes de salir con su familia a pasar un día en la playa. El viaje de ida fue espectacular, disfrutando del paisaje desde el auto y emocionados por la experiencia. Una vez en el mar, pasaron las horas en plena diversión, nadando, caminando por la arena, charlando, riendo, gozando del momento, hasta que el padre de Graciela preguntó: “¿Dónde está la llave del auto?” Buscó por todas partes de manera infructífera y, de pronto, recordó que las llevaba en el bolsillo cuando se había metido en el agua. Se quedó helado al darse cuenta de lo que había pasado.

Después del susto, decidieron unirse en oración. Con fe, pidieron a Dios que los ayudara a encontrar las llaves. Al finalizar la oración, se dieron a la tarea de buscarlas dentro del mar, recorriendo los lugares cercanos a donde el padre había estado nadando. Al poco tiempo, Graciela sintió en la planta de los pies algo duro. Su esposo se sumergió para ver qué era: ¡Era la llave del automóvil! ¡En la inmensidad del mar! El Creador de todo es más grande que las muchas aguas que nos puedan rodear. No existe situación imposible para él.

Esta experiencia nos recuerda cuánta atención presta Dios a los pequeños detalles de nuestra vida. Y traslada mi mente a otra experiencia, sucedida hace muchos siglos a Eliseo (ver 2 Rey. 6:1-7). Un grupo de hombres estaban cortando árboles para edificar una casa cuando a uno de ellos se le cayó el hacha al fondo del agua. El hacha era prestada y el hombre no tenía dinero para comprar una nueva. Eliseo, el profeta de Dios, hizo un milagro. Aquella hacha salió flotando a la superficie. El que la había perdido, al igual que Graciela, pudo sentir en carne propia el amor de Dios, ayudándole a recuperar algo de gran valor para él.

¿Has perdido algo de valor en tu vida espiritual; algo que anhelas recobrar? Si Dios se preocupa por nuestras necesidades materiales, cuánto más es su deseo ayudarnos con nuestras luchas espirituales. Efesios 3:20 nos recuerda que él es poderoso para hacer muchísimo más de lo que nosotros le pedimos o incluso de lo que pensamos. Su capacidad y su poder superan nuestra imaginación. A él sea la gloria y la honra por los siglos sin fin. Amén.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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