2 de septiembre | Devocional: La maravillosa gracia de Dios |  Poder para obedecer

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13.

La gracia de Dios en Cristo es el fundamento de la esperanza del cristiano, y dicha gracia debe manifestarse en la obediencia.—El Conflicto de los Siglos, 299.

Cristo es el Redentor simpatizante y compasivo. Mediante su poder sustentador, los hombres y las mujeres llegan a ser fuertes para resistir el mal. Cuando el pecador confeso contempla el pecado, le resulta sumamente pecaminoso… Ve que sus faltas deben ser vencidas y que sus apetitos y pasiones deben someterse a la voluntad de Dios… Habiéndose arrepentido de su transgresión de la ley de Dios, lucha sinceramente para vencer el pecado. Trata de manifestar el poder de la gracia de Cristo, y es puesto en contacto personal con el Salvador. Mantiene a Cristo constantemente delante de sí. Al orar, al creer y al recibir las bendiciones que necesita, se acerca más y más a la norma de Dios para él.

Nuevas virtudes se revelan en su carácter a medida que niega el yo y levanta la cruz, siguiendo por el camino que Cristo señala. Ama al Señor Jesús con todo su corazón, y Cristo llega a ser para él su sabiduría, su justicia, su santificación y su redención…

La potente obra milagrosa de la gracia de Cristo se manifiesta en la creación en el hombre de un nuevo corazón, de una vida más elevada, un entusiasmo más santo. Dios dice: “Os daré corazón nuevo”. Ezequiel 36:26. ¿No es esto, la renovación del hombre, el mayor milagro que se puede realizar? ¿Qué no puede hacer por la fe el instrumento humano que se aferra del poder divino?—Testimonies for the Church 9:151, 152.

De nada vale el esfuerzo humano sin el poder divino; y sin el esfuerzo humano, el divino no tiene utilidad para muchos. Para que la gracia de Dios nos sea impartida, debemos hacer nuestra parte. Su gracia nos es dada para obrar en nosotros el querer y el hacer, nunca para reemplazar nuestro esfuerzo… Los que anden en la senda de la obediencia encontrarán muchos obstáculos. Pueden ligarlos al mundo influencias poderosas y sutiles; pero el Señor puede inutilizar todo agente que obre para derrotar a sus escogidos; en su fuerza pueden ellos vencer toda tentación y toda dificultad.—La Historia de Profetas y Reyes, 357

DEVOCIONAL: LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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