2 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adolescentes 2020 | Abraham Lincoln

“Cuando hago el bien, me siento bien. cuando hago el mal, me siento mal. Esa es mi religión”.

UNA IDEA GENIAL PARA CADA DÍA

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2020

 

”Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (Gál. 6:10).

 

Cuando mi hijo tenía tres años, me hacía pensar. A veces, no sabía qué hacer: ¿Cuánto debería dejarle de propina al camarero para que acomode este desastre? O Llegaba a pensar: ¿De dónde viene toda esta baba?

También me hizo reflexionar bastante cuando comenzó a orar. Una de sus primeras oraciones fue: “Querido Jesús, ayúdame a sentirme bien. Amén”.

Bueno, debería señalar que esta no era una oración proveniente de un corazón cargado con el peso del mundo. ¿Mencioné que Reef tenía tres años? No tenía deudas en la tarjeta de crédito. No tenía problemas con una novia. Tenía más autitos de juguete que la juguetería. Honestamente, nunca jamás habría estado triste si su mamá le hubiera dejado comer más dulces.

Sin embargo, no estoy seguro de por qué, pero él decía que quería sentirse bien. Creo que todos queremos lo mismo. Deseamos sentirnos bien con nuestras calificaciones, con nuestras habilidades deportivas y con nuestro cabello. Hasta se ha montado toda una industria para satisfacer nuestra necesidad de sentirnos bien con nuestras uñas.

Entonces, ¿por qué no escuchamos esta oración más seguido? ¿Por qué no se levanta el primer anciano de la iglesia y ora: “Señor, algunos estamos deprimidos por nuestra edad y nerviosos en cuanto al mercado bursátil; a algunos nos duele la espalda y, personalmente, esos huevos revueltos que comí en el desayuno no me cayeron muy bien. Ayúdanos a sentirnos bien”?

La verdad, me parece que sentirnos bien no siempre es un indicio de que todo está en una condición de bienestar. Me sentí aliviado cuando Reef dejó de lado la oración de “sentirse bien” y comenzó a hacer pedidos más específicos. Una vez oró: “Querido Jesús, por favor, ayúdame a no dejar manchas en mis remeras cuando como”. Así es, hijo, pensé para mis adentros. Y ya que pides milagros, ¿por qué no pides por el fin de las guerras y de la pobreza?

Así y todo, era un avance. Es mejor que nuestras oraciones se centren en ser buenos que en sentirnos bien. Si ya eres bueno, sentirte bien es una consecuencia. Y no al revés. Kim

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2020



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