2 de mayo | Devocional: Recibiréis Poder | En tiempo de pruebas

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:15.

Cristo reside en el que lo acepta por la fe. Al creyente puede sobrevenirle pruebas, sin embargo el Señor lo acompañará. La zarza ardiente no fue consumida por la presencia del Señor. Las llamas no destruyeron ni una fibra de sus hojas. Lo mismo sucederá con el débil agente humano que pone su confianza en Jesús. El horno de la tentación puede arder, la persecución y la prueba sobrevenir, pero únicamente la escoria será consumida. Semejante al oro, el proceso de la purificación le dará más brillo.

Quien está en el corazón del creyente fiel es mucho mayor que aquel que controla la vida de los infieles. No se queje de las pruebas que le sobrevengan. En ese momento, recuerde centrar su atención en Cristo, cuya divinidad se revistió de humanidad para que podamos comprender cuán fuerte es su interés por nosotros. Su identificación plena con la humanidad doliente lo prueba. El gustó la amarga copa de la tristeza humana, y, a semejanza nuestra, fue tentado en todo, a fin de que al ser asaltados por el maligno podamos recibir el socorro oportuno.

El dice: “Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre”. Isaías 13:12. Lo hará dándole el Espíritu Santo. También asegura: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11:13.

El Señor nos ha orientado para que en Dios veamos a un Padre y lo consideremos como la fuente del afecto, el manantial de ese amor que a lo largo de los siglos ha estado fluyendo por intermedio del corazón humano. Toda la piedad, la compasión y el amor que se ha manifestado en la tierra siempre emanó del trono de Dios, y, comparado con el amor que habita en su corazón, el nuestro es como una fuente al lado del océano. Dicho amor ha estado fluyendo perpetuamente para fortalecer al débil, darle apoyo al pusilánime y valor moral al inconstante. Dios actúa por intermedio de Jesús; por eso, el ser humano puede acudir al Padre en el nombre de su Hijo. Nuestra ciencia y nuestro canto es: “Escuchen lo que el Señor ha hecho por mí”.—The Signs of the Times, 5 de marzo de 1896.

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DEVOCIONAL: RECIBIRÉIS PODER

Elena G. de White

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