2 de mayo | Devocional: La fe por la cual vivo | La verdadera confesión es indispensable

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. 1Juan 1:9.

“El apóstol dice: ‘Confesad pues vuestros pecados los unos a los otros y orad los unos por los otros, para que seáis sanados.’ Confesad vuestros pecados a Dios, quien sólo puede perdonarlos, y vuestras faltas unos a otros. Si has dado motivo de ofensa a tu amigo o vecino, debes reconocer tu falta, y es su deber perdonarte libremente. Debes entonces buscar el perdón de Dios, porque el hermano a quien has ofendido pertenece a Dios, y al perjudicarlo has pecado contra su Creador y Redentor.”—El Camino a Cristo, 27.

“La verdadera confesión es siempre de un carácter específico y declara pecados particulares. Pueden ser de tal naturaleza que solamente puedan presentarse delante de Dios. Pueden ser errores que deban confesarse individualmente a los que hayan sufrido daño por ellos; pueden ser de un carácter público, y en ese caso deberán confesarse públicamente. Toda confesión debe ser definida y al punto, reconociendo los mismos pecados de que seáis culpables.”— Ibid. 28.

“Muchísimas confesiones no debieran ser pronunciadas jamás ante oídos mortales; porque los resultados son tales que ningún juicio limitado y finito de los seres humanos puede anticipar…. No confiéis a oídos humanos aquello que sólo Dios debiera oír.”— Testimonies for the Church 5:645.

“La confesión que brota de lo íntimo del alma sube al Dios de piedad infinita.”—El Camino a Cristo, 28.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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