2 de julio | Devocional: Exaltad a Jesús | Cristo es la puerta

Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Juan 10:7.

Satanás en persona tomó el mando de la lucha contra Jesucristo. Los ángeles malignos se confabularon con los hombres perversos para resistir el bien y pisotear la justicia, y se confederaron todas las energías del mal para destruir al campeón de Dios y de la verdad. Mientras el éxito parece acompañar la actividad maestra de Satanás, Jesús se presenta para disputar su poder. El Señor “a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. Juan 1:11. En un momento de crisis, cuando la rebelión se había esparcido por todo el mundo, el Padre lo envió con una misión de misericordia, para que el hombre no pereciera, sino que tuviera vida eterna mediante la fe en el Hijo de Dios. La cabeza de la serpiente sería aplastada a través de Cristo y el hombre ganaría la vida eterna…

En la parábola del pastor, Jesús coloca su propia interpretación sobre su trabajo y misión y se representa a sí mismo como el Buen Pastor, que alimenta y cuida a sus ovejas. El dijo: “El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador”. Juan 10:1. Cristo declaró que todos los que habían venido antes que él pretendiendo ser el Mesías, eran engañadores. Durante la época de la primera venida de Cristo había mucha agitación entre el pueblo concerniente a la aparición de un Mesías universal. La nación judía esperaba la llegada de un gran libertador, y hubo hombres que se aprovecharon de este estado de expectación, utilizándolo para obtener ventajas personales en forma de ganancias y gloria propias. La profecía había previsto la aparición de estos engañadores. Ellos no aparecieron en la forma en que se había profetizado la venida del Redentor del mundo; pero Cristo vino cumpliendo cada una de las especificaciones. Había sido representado mediante tipos y símbolos, y en él se encontraron el símbolo y la realidad. En la vida, misión y muerte de Jesús, cada especificación halló su cumplimiento.

Jesús era el Buen Pastor a quien el portero le abre, el que conoce a las ovejas, las llama por su nombre y las conduce por donde quiere. Su fuerza es mayor que la del ladrón y el robador, quienes no entran por la puerta sino que suben por otra parte. Los fariseos fueron incapaces de discernir el hecho de que esta parábola se refería a ellos, los profesos conductores del pueblo y pastores del rebaño. Jesús se presentó a sí mismo en contraste con ellos, y mientras sus corazones meditaban acerca del significado que podía tener la parábola, les dijo: “Yo soy la puerta de las ovejas… El que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Vers. 7-9… Cristo se presentó como el único que poseía las cualidades propias de un buen pastor. Se lo llama el “Príncipe de los pastores”.—The Signs of the Times, 4 de diciembre de 1893.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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