2 de febrero | Devocional: Alza tus ojos |  Progresando y mejorando sin cesar

«Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto». Mateo 5: 48

DIOS DIO A DANIEL Y A SUS COMPAÑEROS «conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo encendimiento en toda visión y sueños» (Dan. 1: 17). […] En aquellos momentos Babilonia era el imperio más poderoso del mundo. El Señor permitió que Daniel y sus compañeros fueran tomados cautivos a fin de que pudieran llevar el conocimiento del único Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra, al rey y a la corte babilónica. El Eterno hizo que Daniel se congraciara con el jefe de los eunucos, pues se condujo correctamente, conservando en todo momento el temor del Señor. Daniel y sus compañeros se alejaron de todo lo que pudiera descarriarlos. Los encargados de cuidarlos los llegaron a apreciar, porque llevaban consigo la fragancia de una disposición semejante a la de Cristo. […]

Dios coopera con el esfuerzo humano. Daniel podría haber dicho: «No me queda más remedio que comer y beber lo que el rey ha ordenado». Pero en vez de ello, decidió que obedecería a Dios, y el Cielo lo apoyó en todo momento. De la misma manera, cuando tomemos la decisión obedecer los mandamientos divinos, Dios nos apoyará haciéndonos testigos de lo que el Cielo aprueba. […]

No sabemos qué posición podemos alcanzar. Dios puede usamos como usó a Daniel, para llevar el conocimiento de la verdad a los poderosos de la tierra. Depende de cada cual decidir si tendrá conocimiento y capacidad. Dios puede capacitamos, puede ayudamos para que los acontecimientos no nos superen. Hemos de mantener una relación íntima con Dios, haciendo de ello nuestra máxima prioridad, para desarrollar principios correctos, nobles y elevadores. […]

«Ustedes son mis testigos» (Isa 43: 10, 12; 44:8, RVC), nos dice el Señor. Desea que sigamos una recta línea de conducta. Cuando lo hagamos, nos dará talentos, sabiduría y habilidad, para poder avanzar paso a paso; pues Dios no desea que permanezcamos inmóviles, sino que andemos en la senda de sus mandamientos, progresando y mejorando sin cesar.

Dios puede controlar los hilos que mueven nuestra existencia. Conoce todos nuestros pensamientos y sentimientos, y todo lo que hacemos en esta vida. […] Esforcemos pues para vivir en armonía con él, luchando para alcanzar una norma elevada. Ángeles celestiales nos ayudarán, y aún más: Cristo nos ayudará. El Príncipe de la vida está más interesado que nadie en nuestra salvación. Podemos honrarlo mostrando que apreciamos lo que él ha hecho por nosotros; podemos glorificarlo y alegrar a los ángeles revelando en nuestras vidas que él no murió en vano. Hagamos que se escriba la palabra «vencedor» junto a nuestro nombre en los registros celestiales. Entonces se desvanecerá todo descontento o amargura y nuestros corazones se llenarán de paz y gozo en el Espíritu Santo.— Manuscrito 13, 2 de febrero de 1900, «Unas palabras a los estudiantes»; adaptado.

 

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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