19 de septiembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Trabajando juntos

Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo. Gálatas 6:2.

“Tanto los hijos como los padres tienen importantes deberes que cumplir en el hogar. Tiene que enseñarse a los primeros que ellos también forman parte de la asociación del hogar. Se les da de comer, se les viste, se les ama y se les cuida; y ellos por su parte deben corresponder a todos estos favores llevando su carga de responsabilidades de la casa, y trayendo toda la felicidad posible a la familia de la cual son miembros.”—El Ministerio de Curación, 374.
“Si se les enseñara a los niños a considerar el humilde ciclo de deberes diarios como la conducta que el Señor les ha trazado, como una escuela en la cual han de prepararse para prestar un servicio fiel y eficiente, ¡cuánto más agradable y honorable les parecería su trabajo! El cumplimiento de todo deber como para el Señor rodea de un encanto especial aun los menesteres más humildes, y vincula a los que trabajan en la tierra con los seres santos que hacen la voluntad de Dios en el cielo.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 620.
“Aun los más pequeñitos pueden ser enseñados a ayudar en los quehaceres diarios y se les debiera hacer sentir que se necesita y aprecia su ayuda. Los mayores debieran ser los colaboradores de sus padres, participar en sus planes y compartir sus cargas y responsabilidades. Tómense tiempo los padres y las madres para enseñar a sus hijos, demuéstrenles que aprecian su ayuda, desean su confianza y disfrutan de su compañía y los hijos no serán reacios en corresponderles.”—The Youth’s Instructor, 28 de febrero de 1905.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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