19 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | El venda tus heridas

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas” (Sal. 147:3).

 

Hace seis años, Valeria fue sometida a una sencilla operación de apendicitis. Hasta ese momento, su salud había sido excepcional, y nada hacía presagiar que no fuera así después. Sin embargo, durante la operación hubo complicaciones que afectaron su vida cotidiana: trastornos hormonales, dolores constantes de cabeza y episodios de desmayos.

Al principio, Valeria procuró no prestar demasiada atención a aquellos síntomas, pues razonaba así: “No puedo detener mi vida por un dolor de cabeza”. Así que decidió adaptarse a convivir con las molestias y seguir adelante con su rutina. A pesar de que tomaba medicamentos, no surtían efecto. Así vivió durante cuatro años, en los que dormir por las noches era una prueba. Y cada día de esos cuatro años, sus oraciones, junto con las de sus padres, amigos y hermanos de iglesia, subían al cielo cada día. La salud de Valeria se convirtió en un motivo de oración para ese grupo de personas. Aunque ella se sentía cansada, abatida y derrotada, terminaba cada oración dando gracias al Señor, confiada en su futura intervención.

Y el Señor intervino para vendarle las heridas. Un sábado por la mañana, cuando estaba en la iglesia, Valeria escuchó predicar a un médico naturista, sin duda, enviado por Dios para ayudarla a ella. Valeria decidió hacerle una consulta y, siguiendo los consejos e indicaciones de ese hombre lleno del Espíritu Santo, desaparecieron por completo todos los síntomas de enfermedad. Desde entonces hasta hoy, Valeria goza no solo de salud física, sino también emocional. Su desánimo desapareció por completo y su confianza en Dios se ha incrementado como nunca antes.

Querida amiga, así es nuestro buen Dios. “Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas” (Sal. 147:3). En esta imagen que presenta la Biblia de nuestro buen Dios lo podemos casi percibir como un médico, como ese ser que conoce a la perfección el funcionamiento de nuestra naturaleza y nos presta los delicados cuidados de alguien que sabe lo que hace. Así que si hoy te enfrentas al desánimo, a la enfermedad, o a pruebas difíciles, confía en que Dios sabe lo que hace, él es el gran Médico. Él sana tu corazón, es decir, tu ser entero: tus emociones, tus pensamientos, tus intenciones, tus deseos… y sabe tratar tus heridas para que cicatricen bien. Ponte en sus manos.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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