19  de marzo 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Éxtasis

Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Filipenses 1:21.

¿Te gustaría vivir por Cristo? Es bueno, pero morir por Cristo es mejor. Pablo menospreciaba la muerte, y todos los mártires también. El Espíritu Santo estaba en ellos. Por eso vencieron a Roma.

Bajo el reinado de Trajano (108 d.C.), el gobernador de Bitinia, Plinio el Joven, escribió al emperador informándole que cada día ejecutaban a miles de cristianos, aunque no habían quebrantado las leyes de Roma.

«Todo lo que ellos contaban acerca de su crimen o error (como se tenga que llamar) solo consistía en esto: que solían reunirse en determinado día antes del amanecer, y repetir juntos una oración compuesta en honor de Cristo como Dios, y a comprometerse por obligación no ciertamente a cometer maldad alguna, sino al contrario, a nunca cometer hurtos, robos o adulterio, a nunca falsear su palabra, a nunca defraudar a nadie; después de lo cual era costumbre separarse, y volver a reunirse después para participar en común de una comida inocente”.

En esta persecución sufrió el mártir Ignacio, el pastor de Antioquía. Se dice de él que cuando pasó por Asia [la actual Turquía], estando bajo el más estricto cuidado de sus guardianes, fortaleció y confirmó a las iglesias por las ciudades por donde pasaba, tanto con sus exhortaciones como predicando la Palabra de Dios. Cuando llegó a Esmirna, escribió a la iglesia de Roma, exhortándolos para que no emplearan medio alguno para liberarlo de su martirio, pues no quería ser privado de lo que más anhelaba y esperaba. Estas fueron sus palabras:

“Ahora comienzo a ser un discípulo. Nada me importa de las cosas visibles o invisibles, para poder solo ganar a Cristo. ¡Que el fuego y la cruz, que manadas de bestias salvajes, que la rotura de los huesos y el desgarramiento de todo el cuerpo, y que toda la malicia del diablo vengan sobre mí; ¡sea así, si solo puedo ganar a Cristo Jesús!» Cuando fue sentenciado a ser echado a las fieras, tal era el ardiente deseo que tenía de padecer, que cada vez que oía rugir a los leones decía: “Soy trigo de Cristo; voy a ser molido por los dientes de fieras salvajes para que pueda ser hallado pan puro”.

Oh, Señor,yo quiero esta fe, este amor,y este olvido de mí mismo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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