19 de junio | Devocional: Dios nos cuida | La voz del deber

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Eclesiastés 9:10.

La voz del deber es la voz de Dios: un guía innato dado por el cielo. Ya sea placentero o no, debemos realizar la tarea que se ha puesto directamente en nuestro camino. Si el Señor deseara que lleváramos un mensaje a Nínive, no le agradaría que fuéramos a Jope o a Capernaúm. Dios tiene razones para enviarnos al lugar hacia el cual nuestros pies son dirigidos…

Las zorras pequeñas son las que echan a perder las viñas; las pequeñas negligencias, las pequeñas deficiencias, las pequeñas faltas de honradez, las pequeñas desviaciones de los principios, [son] las que enceguecen el alma y la separan de Dios.

Las pequeñas cosas de la vida son las que desarrollan el espíritu y determinan el carácter. Aquellos que descuidan las cosas pequeñas no están preparados para sobrellevar duras pruebas cuando éstas les sobrevengan. Recordad que la edificación del carácter no finaliza mientras no termina la vida. Cada día se coloca un buen o un mal ladrillo en su estructura. Lo mismo podéis edificar en mala forma, o con exactitud y corrección levantar un hermoso templo para Dios. Por lo tanto, al buscar hacer grandes cosas, no desperdiciéis las pequeñas oportunidades que os llegan cada día. Aquel que desprecia las cosas pequeñas, y no obstante se ilusiona de que está listo para hacer cosas maravillosas para el Maestro, está en peligro de perderlo todo. La vida no está hecha de grandes sacrificios o de maravillosas proezas, sino de cosas pequeñas.

Todo lo que le venga a la mano para realizar, hágalo con [todas] sus fuerzas. Realice su tarea gozosamente con cantos de alabanzas. Si tiene un registro limpio en los libros del cielo, nunca se enfadará ni irritará. Haga que su oración diaria sea: “Señor, ayúdame a hacer lo mejor que pueda. Enséñame cómo realizar mejor mi trabajo. Dame energía y gozo. Ayúdame a participar [con otros] en el servicio del amante ministerio del Salvador”.

Considere cada deber, por humilde que sea, como sagrado porque es parte del ministerio divino… Lleve a Cristo en todo lo que haga. Entonces sus vidas se llenarán de brillo y gratitud. Harán lo mejor posible, marchando hacia adelante  alegremente en el servicio del Señor, sus corazones llenos con su gozo.

*Año bíblico: Salmos 31-35.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA

Elena G. de White

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