19 de febrero | Devocional: Maranata: El Señor viene | La fe que obra

El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 1 Pedro 4:7

¿Cree usted que el fin de todas las cosas se aproxima, que las escenas de la historia de este mundo están llegando rápidamentea su conclusión? Si es así, muestre su fe por sus obras. La gente muestra toda la fe que tiene. Algunos piensan que tienen buena cantidad de fe, pero si tuvieran algo de ella, estaría muerta, porque no se apoya en las obras. “Si la fe no tiene obras, está muerta”.
Santiago 2:17. Pocos tienen esa fe genuina que obra por amor y purifica el alma. Pero todos los que sean hallados dignos de la vida eterna deberán haber obtenido una adaptación moral para la misma. “Amados, ahora ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve aún lo que hemos de ser, sabemos que cuando Cristo aparezca, seremos semejantes a él, porque lo veremos como él es. Todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro”. 1 Juan 3:2, 3. Esta es la obra que se extiende en su camino…
Usted debe experimentar la muerte al yo, y debe vivir para Dios. “Siendo que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”. Colosenses 3:1. El yo no debe ser consultado. El orgullo, el amor propio, el egoísmo, la avaricia, la codicia, el amor al mundo, el odio, las sospechas, la envidia, las malas suposiciones, todo debe ser subyugado y sacrificado para siempre. Cuando Cristo aparezca, no vendrá para corregir estos males y darnos luego la idoneidad moral para su venida. Todos estos preparativos deben hacerse antes que él venga. La pregunta: “¿Qué haremos para ser salvos?” debe ser un tema de meditación, de estudio y de ferviente investigación. ¿Cómo debemos comportarnos para mostrarnos aprobados ante Dios?
Cuando se sienta tentado a murmurar, a censurar, y a dar rienda suelta a la impaciencia, hiriendo así a los que lo rodean, y por extensión a su propia alma, ¡oh! deje que surja de su alma la profunda, ferviente y ansiosa pregunta: “¿Estaré sin defecto delante del trono de Dios? Solo los perfectos estarán allí. Nadie será trasladado al cielo mientras su corazón esté lleno de la basura terrenal. Hay que remediar primero todo defecto del carácter moral, quitar toda mancha por la sangre purificadora de Cristo, y vencer todos los rasgos de carácter que no expresen amor ni sean dignos de ser amados.—Testimonies for the Church 1:609, 610.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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