18 de septiembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Las sedosas cuerdas del amor

Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo. Efesios 4:32.

“Los modales amables, la conversación alegre y los actos de amor ligarán los corazones de los hijos con los de sus padres con sedosas cuerdas de afecto y serán más eficaces para hacer atractivo el hogar que todos los más preciosos adornos que el oro puede adquirir.”—The Adventist Home, 426, 427.
“Debiera siempre cultivarse el más tierno afecto entre esposo y esposa, padres e hijos, hermanos y hermanas. Debiera evitarse toda palabra impetuosa y ni siquiera se debiera notar la apariencia de falta de amor entre unos y otros…. Los hijos han de respetar y reverenciar a sus padres, y los padres han de manifestar paciencia, bondad y cariño hacia sus hijos. Cada uno debiera hacer todo lo que está de su parte para complacer y hacer dichosos a los miembros del círculo familiar.”—The Signs of the Times, 14 de noviembre de 1892.
“Los actos de bondad … ligarán los corazones y les acercarán mucho más al corazón de Aquel de quien mana todo impulso generoso. Las atenciones insignificantes y los actos pequeños de amor y de sacrificio que manan de la vida tan dulcemente como la fragancia de una flor—éstos constituyen una gran parte de las bendiciones y felicidades de la vida.”—El Discurso Maestro de Jesucristo, 71.
“La censura, el enojo y la falta de bondad desalojan a Jesús de nuestra morada. Vi que los ángeles de Dios huirán de una casa donde se pronuncian palabras ásperas y donde hay mal humor y disputas.”—Testimonies for the Church 1:307.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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