18 de octubre | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Dejad brillar vuestra luz

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5:16.

A toda alma nacida en el reino de Cristo se le dará una solemne comisión: Dejad que vuestra luz brille delante de los hombres, para que ellos, al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Derramad sobre vuestros vecinos los abundantes rayos de luz recibidos del Sol de Justicia; dirigid sobre vuestros amigos en el mundo las brillantes gemas de luz y verdad que os fueron abundantemente impartidas desde el trono de Dios. Esto es negociar con los talentos confiados. Pasad de la luz a una luz mayor. Apoderaos más y más de los brillantes rayos que proceden del Sol de Justicia y brillad cada vez más hasta llegar al día perfecto.—Manuscrito 41, 1890, pp. 6.
Jesús no le pide al cristiano que se esfuerce por brillar, sino que deje que su luz brille con rayos claros y distintos ante el mundo. No ocultéis vuestra luz. No ocultéis pecaminosamente vuestra luz. No dejéis que la bruma, la neblina y la malaria del mundo oculten vuestra luz. No la ocultéis bajo la cama o bajo un almud, sino ponedla en el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. … Dios os pide que brilléis y que penetréis en las tinieblas morales del mundo.—Manuscrito 40, 1890, pp. 13.
Muchos no saben qué les sucede. Quieren luz y no ven ningún rayo. Llaman pidiendo ayuda y no oyen ninguna respuesta. ¿Se perpetuarán la duda y la incredulidad porque yo no reúno los rayos de luz divina que proceden de Jesucristo y no los hago brillar sobre otros? …
Las grandes luchas de mi propia alma contra las tentaciones, los sinceros anhelos de mi mente y corazón por poseer a Dios y a Jesucristo como mi Salvador personal, y por tener seguridad, paz y reposo en su amor, me inducen cada día a desear colocarme donde los rayos del Sol de Justicia puedan brillar sobre mí. Sin esta experiencia, seguramente tendré grandes pérdidas, y todos aquellos con quienes me relaciono quedarán afectados por la pérdida de la luz que yo debiera estar recibiendo de la Fuente de toda luz y consuelo, y que debiera estar reflejando en su camino. ¿Seré una luz para el mundo, o una sombra de tinieblas?—Manuscrito 41, 1890.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

(85)

COMPARTIR

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Category:

Devocional

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*