18 de mayo 2022 | Devoción Matutina para Menores 2022 | Obediencia ciega

«Por fe, Abraham, cuando Dios lo llamó, obedeció y salió para ir al lugar que él le iba a dar como herencia. Salió de su tierra sin saber a dónde iba». Hebreos 11:8

Quizás has jugado al juego de intentar llegar a la meta con los ojos vendados, guiado solo por alguien que te da indicaciones. ¿Es fácil dejarse guiar? No siempre, ¿verdad?
Nuestro versículo de hoy tiene que ver con ese tipo de obediencia, la obediencia ciega. La Biblia nos dice que Abraham, por fe, salió de su casa, y se fue. ¿A dónde? No lo sabía. ¡Imagínate! Salir con toda la familia, siervos, animales, y todas sus cosas, pero sin saber a dónde iba. Abraham obedeció, teniendo fe en que Dios tenía un propósito, aunque él no lo entendiera.
Hay veces en las que tenemos que obedecer «a ciegas», sin saber por qué. Cuando mis hijas eran más pequeñas, muchas veces no podíamos explicarles las razones para que hicieran una cosa o la otra. No porque no quisiéramos hacerlo, sino porque ellas eran muy pequeñas para comprender esas razones. ¿Cómo explicas a una bebé los peligros de la electricidad, cuando quieren meter los deditos en el enchufe? A veces, incluso, no hay tiempo para explicar razones. ¿Se pueden explicar con detenimiento las razones para obedecer cuando hay un automóvil que está a punto de atropellarte? ¡Claro que no! Apenas da el tiempo de gritar: «¡Para!».
Dios también actúa así con nosotros algunas veces. En este mundo, con nuestra inteligencia afectada luego de tantos años de pecado, no tenemos la capacidad de comprender muchas cosas. Al no entender el por qué Dios nos pide ciertas cosas, podemos llenamos de dudas y obedecer sin muchas ganas; o, lo que es peor, dudar de la sabiduría de Dios y desobedecer, porque creemos que nosotros sabemos más. ¡Cuánto peligro hay en esto!
Hoy vemos muchísimas personas que pretenden tener una comprensión e inteligencia iguales a las de Dios. Estas personas dicen: «No puedo obedecer, porque no entiendo lo que Dios dice, no entiendo lo que Dios pide». Así, pierden las bendiciones del cuidado divino.
Recuerda que no siempre comprenderás lo que el Señor pide de ti. No permitas que esto te haga dudar ni desobedecer. El Padre, que te ha cuidado con amor, sabe lo que es mejor para ti. Obedece sin dudar, con alegría, aunque no puedas entender el porqué. Obedece ciegamente, sabiendo que un día Dios contestará con paciencia todas tus preguntas.

Cinthya

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2022



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