18 de marzo 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Roberto Bruce

Nuestra entrega a Cristo nos hace parecer tontos, en cambio, ¡ustedes afirman ser tan sabios en Cristo! Nosotros somos débiles, ¡pero ustedes son tan poderosos! A ustedes los estiman, ¡a nosotros nos ridiculizan! 1 Corintios 4:10.

Roberto Bruce, fatigado, sudoroso y con calor, se reclinó contra un árbol a orillas del río para descansar unos instantes. En eso, escuchó el gruñir de un sabueso que se acercaba rápidamente.

-¡Al río! -le ordenó a su compañero- ¡Es nuestra única esperanza!

Los dos hombres se metieron rápidamente a las gélidas aguas del río y caminaron varios metros río abajo antes de salir al otro lado.

Esa noche, en una pelea con algunos ladrones, su compañero perdió la vida. Al atardecer del día siguiente, llegó a una casa de campo situada al lado de un bosque. Una ancianita que vivía sola en la casa le abrió la puerta. -¿Quién es usted? -le preguntó la anciana.

-Soy un viajero solitario que pasa por esta región -le respondió el rey-. Necesito comida y un lugar donde descansar por la noche.

-Todo viajero es bienvenido en esta casa por amor a uno -contestó la abuela y abrió la puerta de par en par.

-¿Y quién es el afortunado gracias al cual todos los viajeros son bienvenidos en esta casa? -inquirió Roberto.

-Es Roberto Bruce, el legítimo rey de Escocia -respondió la ancianita-. Ahora lo persiguen por todo el país con trompetas y perros; no obstante, espero ver el día en que reine sobre toda Escocia.

-Es Roberto Bruce quien está frente a ti -dijo el rey.

-¡Qué bendición! -exclamó la mujer-. Recordaré este día el resto de mi vida. Siéntese, le prepararé la cena.

Me pregunto cuántos otros habrán comido a la mesa de aquella ancianita por causa de Roberto Bruce. Ella era amable con todos y los alimentaba de buena gana por amor a su amado rey. Muchos hombres cansados y agobiados lograron encontrar un lugar donde descansar y una cena renovadora, gracias a una ancianita que quería estar segura de no rechazar a su rey cuando llegase a su puerta. Tal vez, otros podrían pensar que era una actitud necia e imprudente; pero a ella no le importaba, haría cualquier cosa en favor de su rey.

¿Qué estás dispuesto a hacer por tu Rey, Jesucristo? ¿Compartirías tu pan con otros hoy en honor a él? ¿Obrarías de la manera más correcta por amor a él? ¿Estarías dispuesto a que se te considerara un tonto por causa de tu Rey?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020

PERSIGUE TUS SUEÑOS Más allá de los obstáculos

Dorothy E. Watts

Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

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