18 de febrero | Devocional: Maranata: El Señor viene | La única conducta segura

Velad y orad, para que no entréis en tentación. Mateo 26:41.

¿Qué diré para despertar al pueblo remanente de Dios?… Insto a todos los que profesan el nombre de Cristo a que se examinen, y hagan una plena y cabal confesión de todos sus yerros, para que vayan delante de ellos al juicio, y el ángel registrador escriba el perdón frente a sus nombres.
Hermanos míos, si no aprovecháis estos preciosos momentos de misericordia, quedaréis sin excusa. Si no hacéis un esfuerzo especial para despertaros, si no manifestáis celo para arrepentiros, estos momentos áureos pasarán pronto, y seréis pesados en la balanza y hallados faltos. Entonces, vuestros gritos de agonía no os servirán de nada.—Joyas de los Testimonios 1:91.
El único camino seguro lo señaló Jesús en su amonestación de “velar y orar”. Hay necesidad de vigilancia. Nuestros propios corazones son engañosos; estamos rodeados de todas las debilidades y flaquezas humanas, y Satanás está decidido a destruir. Nosotros podremos no estar en guardia, pero nuestro adversario nunca está ocioso. Conociendo su infatigable vigilancia, no durmamos, como lo hacen otros, antes “velad y sed sobrios”. Hay que hacer frente al espíritu y la influencia del mundo, pero no debiera permitirse que éstos se posesionen de nuestra mente y corazón.—Testimonies for the Church 5:386.
Examine minuciosamente su corazón, a la luz de la eternidad. No oculte nada a ese examen. Examine, ¡oh! examine su vida, puesto que es cosa de vida o muerte, y condénese, júzguese, y entonces por fe pida la sangre purificadora de Cristo para eliminar las manchas que hay en su carácter cristiano. No se adule ni se excuse. Obre lealmente con su propia alma. Y entonces, cuando se vea como pecadora, caiga quebrantada a los pies de la cruz. Jesús la recibirá, así manchada como está, y la lavará con su sangre, y la limpiará de toda contaminación, y la preparará para participar de la compañía de los ángeles celestiales, en un cielo puro y armonioso. No hay discordancia allí. Todo es salud, felicidad y gozo.—Testimonies for the Church 2:74, 75.
Este mundo es una escuela de adiestramiento para la escuela más alta; esta vida es una preparación para la vida del porvenir.
Aquí tenemos que prepararnos para la entrada en los atrios celestiales.—Testimonies for the Church 8:211, 212.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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