18 de diciembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | La primera resurrección

«El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero». 1 Tesalonicenses 4: 16, NBD
«Cuando tú des un banquete, invita a los pobres, los inválidos, los cojos y los ciegos; y serás feliz. Pues ellos no te pueden pagar, pero tú tendrás tu recompensa el día en que los justos resuciten».
Lucas 14:13, DHH

EN LA PRIMERA RESURRECCIÓN el Dador de la vida llamará a los que él ha adquirido con su sangre. Hasta ese triunfal momento, cuando resonará la trompeta final y la inmensa hueste se adelantará para apropiarse de la victoria eterna, todo santo que duerme será salvaguardado y protegido como una joya preciosa, a la cual Dios conoce por su nombre. Gracias al poder del Salvador que moraba en ellos mientras vivían y debido a que fueron participantes de la naturaleza divina, serán levantados de entre los muertos.— Carta 65a, 1894-
Gloriosa será la victoria de los santos que duermen en el Señor en la mañana de la resurrección. […] El Dador de la vida coronará de inmortalidad a todos los que se levanten del sepulcro.— The Youth’s Instructor, 11 de agosto de 1898.
En ese momento se verá la hueste que ha resucitado. Su último pensamiento se refería a la muerte y sus dolores. […] Pero ahora proclaman: «¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?» (1 Cor. 15: 55). […] Reciben el toque final de la inmortalidad y se adelantan para encontrar a su Señor en el aire. […]
Por otra parte están las huestes angélicas; […] entonces el coro celestial da la nota de victoria y ellos, en dos grupos, inician el himno, y la hueste de redimidos se les une como si ya sobre la tierra lo hubieran entonado, y en realidad lo han hecho. ¡Qué maravillosa melodía! No hay una sola nota discordante. «Cantaban con todas sus fuerzas: “¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!”» (Apoc. 5:12, NVI). El, por su parte, contempla el resultado de su esfuerzo y se siente satisfecho.— Manuscrito 18, 1894.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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