18 de agosto 2019 | Devoción Matutina para Adultos | Finalmente tendremos un lugar

“Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté” (Juan 14:3, NVI).

Si tú realmente amas a Dios, debes estar tremendamente incómodo en este mundo; pues este no es nuestro lugar. Satanás está permanentemente intentando crear un ambiente que nos haga sentir cómodos aquí. Placeres ilícitos, ilusiones sin fin y pecados disfrazados son algunas de las estrategias para que permanezcamos cómodos aquí.

Incluso las cosas consideradas lícitas son usadas por el enemigo para engañarnos. Él te ofrece una determinada tarjeta de crédito para que seas parte de un grupo especial, un tipo de automóvil para que llames la atención, un inmueble en una zona de alto estatus, algún viaje a un bello lugar del mundo…

Todo ello no son más que intentos humanos frustrados para hacer más cómodo un lugar que no es nuestro y para lograr que nos sintamos a gusto fuera de nuestra verdadera casa. Pero esas cosas no sirven de nada. No somos de aquí y no encajamos en este lugar. Como una especie de representante del pueblo de Dios en todas las eras, Abraham pasó la vida entera buscando la tierra prometida. Sin embargo, la ciudad que él anhelaba no está localizada en ninguna parte de este planeta (Heb. 11:10). Juan la vio descendiendo del cielo hasta nosotros (Apoc. 21:1,2).

Podemos confiar en la promesa de Jesús: “Vendré otra vez y me los llevaré conmigo” (Juan 14:3). En breve, iremos para casa. El Señor estará para siempre con nosotros. No seremos más expulsados: no lucharemos por una casa o un empleo; no habrá más lágrimas, ni luto ni dolor; no vamos a enterrar más seres queridos; no habrán más tragedias ambientales; no habrá más corrupción, ni hipocresía ni traiciones; no enfrentaremos más violencia, ni miedo, ni secuestros ni robos. ¡Nunca más! La Nueva Jerusalén es nuestro verdadero lugar.

¿Qué prefieres? ¿Vivir rodeado de lujos y placeres en este mundo pasajero o prepararte para vivir en un lugar en el que “no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apoc. 21:4)? La segunda opción es muy superior. Al referirse a la Tierra Nueva, Elena de White dice: “En esas pacíficas llanuras, al borde de esas corrientes vivas, el pueblo de Dios, que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar” (El conflicto de los siglos, p. 733).

Prepárate para el día en que regresemos a casa. Mantén los ojos en el cielo y no te acomodes a este mundo. En breve, llegaremos a nuestro verdadero lugar de descanso.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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