17 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Arturo Gordon

Pues todo hijo de Dios vence a este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra fe. 1 Juan 5:4.

Se abrió la pesada puerta de madera, dejando al descubierto la enorme oficina enchapada en fina madera oscura y un inmenso escritorio hermosamente pulido. En el sillón ejecutivo estaba Tomás J. Watson, presidente de International Business Machines (IBM). Era uno de los hombres de negocios más poderosos de Norteamérica.

En la puerta estaba Arturo Gordon, un supuesto escritor joven que no había experimentado más que fracasos. El Sr. Watson se puso de pie y le dijo: -Y bien, jovencito, me da mucho gusto que haya venido a visitarme. Tome asiento, y dígame, ¿en qué lo puedo servir?

Arturo caminó por la alfombra gruesa y mullida como si estuviera en un trance. Tomó asiento en la hermosa silla tapizada de piel que le ofreció el gran hombre.

-Tengo un proyecto para una revista en idioma español, que incluiría traducciones de los mejores artículos de revistas famosas publicadas en este país. Siendo que usted es una autoridad en Latinoamérica, pensé que me podría dar algunas ideas para su ejecución.

-Muy bien -le contestó el Sr. Watson, e inmediatamente llamó a su secretaria y le ordenó:

-Estos son los nombres de personas con las cuales quisiera que este joven se entrevistara. Estas son las cosas que quisiera que hicieran por él.

-Joven -continuó Watson cuando hubo salido su secretaria-, me agrada su buena disposición. ¿Le gustaría trabajar para la IBM?

-Muchas gracias, señor -respondió Arturo- Sin embargo, lo que realmente quisiera hacer es escribir. Pero pareciera que cada vez que lo intento, fracaso.

-¿Le gustaría que le diese una fórmula para triunfar? -le preguntó el Sr. Watson.

Arturo asintió con la cabeza.

-Realmente es bastante sencillo. ¡Debe fracasar otras tantas veces! Arturo Gordon quedó boquiabierto.

-¿Cómo puede ser que a mayor número de fracasos pueda haber más probabilidades de éxito?

-Lo que pasa es que usted piensa que el fracaso es enemigo del éxito. No es así; en realidad, es su mejor aliado. Cada vez que falle, siéntese y analice las causas del fracaso. Tendrá que haber una buena razón. De ese modo no repetirá el mismo error. Así se aprende.

Arturo Gordon siguió el sabio consejo del Sr. Watson. Duplicó sus fracasos y encontró finalmente el éxito. Aprendió que la fe puede convertir el fracaso en victoria.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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