17 de octubre | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Los cristianos son como la luz del sol

Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Isaías 60:1.

Es privilegio del cristiano relacionarse con la Fuente de luz, y mediante esta conexión viviente llegar a ser una luz para el mundo. Los verdaderos seguidores de Cristo andarán en la luz como él está en luz, y por lo tanto no viajarán con incertidumbre, tropezando en las tinieblas. El gran Maestro les concede a sus oyentes las bendiciones que ellos deben comunicar al mundo, representadas como el sol que se levanta por el este y que disipa las brumas y las sombras de las tinieblas. La aurora da lugar al día. El sol, dorado primero, luego con un matiz más intenso, y finalmente alumbrando los cielos con su llama de luz es un símbolo de la vida cristiana. Así como la luz del sol es luz, vida y bendición para todos los que viven, así los cristianos, mediante sus buenas obras, su gozo y valor, deberían ser la luz del mundo. Así como la luz del sol disipa las tinieblas de la noche y derrama sus glorias en los valles y las montañas, así los cristianos deben reflejar el Sol de Justicia que brilla sobre ellos.
Ante la vida consecuente de los verdaderos seguidores de Cristo, desaparecerán la ignorancia, la superstición y la oscuridad, como el sol disipa las tinieblas de la noche. De la misma manera, los discípulos de Jesús irán a los lugares oscuros de la tierra, esparciendo la luz de la verdad para que la senda de aquellos que están en las tinieblas se ilumine con la luz de la verdad. ¿Cómo contrasta con esto la vida del profeso hijo de Dios que es como la sal que carece de sabor? … Estos profesos cristianos sin luz son sombras de tinieblas….
Todos pueden ser conductos de luz si quieren conectarse con la Fuente de la luz. Pueden comunicar los brillantes rayos de luz al mundo. Nadie necesita fortalecer la incredulidad hablando de tinieblas. Cada expresión de duda fortalece la incredulidad. Cada pensamiento y palabra de esperanza, valor, luz y amor, fortalece la fe y fortifica al alma para soportar las tinieblas morales que existen en el mundo.—Carta 16, 1880, pp. 1-3.
Los verdaderos cristianos son un sabor de vida para vida, porque Cristo mora en sus corazones. Al reflejar su imagen se convierten en hijos de Dios.— Manuscrito 33, 1892, pp. 13.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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