17 de Octubre | La maravillosa gracia de Dios | Elena G. de White | En humildad

Revestios de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. 1 Pedro 5:5.
La devoción abnegada y el amor confiado manifestados en la vida y el carácter de Juan, presentan lecciones de incalculable valor para la iglesia cristiana. Juan no poseía por naturaleza la belleza de carácter que reveló en su postrer experiencia. Tenía defectos graves. No solamente era orgulloso, pretencioso y ambicioso de honor, sino también impetuoso, resintiéndose por la injusticia… Pero, debajo de ello el Maestro divino discernía un corazón ardiente, sincero y amante. Jesús reprendió su egoísmo, frustró sus ambiciones, probó su fe, y le reveló aquello por lo que su alma suspiraba: la hermosura de la santidad, el poder transformador del amor.
Las lecciones de Cristo, al recalcar la mansedumbre, la humildad y el amor como esenciales para crecer en gracia e idoneidad para su obra, eran del más alto valor para Juan. Atesoraba cada lección y procuraba constantemente poner su vida en armonía con el ejemplo divino. Juan había comenzado a discernir la gloria de Cristo—no la pompa mundana y el poder que le habían enseñado a esperar—, sino la “gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Juan 1:14… Juan deseaba llegar a ser semejante a Jesús, y bajo la influencia transformadora del amor de Cristo, llegó a ser manso y humilde. Su yo estaba escondido en Jesús.—Los Hechos de los Apóstoles, 430, 434.
El Señor Jesús busca la cooperación de los que quieran ser conductos limpios para la comunicación de su gracia. Lo primero que deben aprender… es la lección de desconfianza en sí mismos; entonces estarán preparados para que se les imparta el carácter de Cristo. Este no se obtiene por la educación en las escuelas más científicas. Es fruto de la sabiduría que se obtiene únicamente del Maestro divino…
Hombres de la más alta educación en las artes y las ciencias han aprendido preciosas lecciones de los cristianos de vida humilde a quienes el mundo llamaba ignorantes. Pero estos oscuros discípulos habían obtenido su educación… a los pies de Aquel que habló como “jamás habló hombre alguno”. Juan 7:46.—El Deseado de Todas las Gentes, 215, 216.

DEVOCIONAL LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS
Elena G. de White

COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*