17 de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Winston Churchill

 

¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente! No permitas que estos pecados me controlen. Entonces estaré libre de culpa y seré inocente de grandes pecados. Salmo 19:13.

 

-Juguemos a los ciervos y los sabuesos -sugirió Winston Churchill cuando tenía 18 años de edad.

-¿Cómo es ese juego? -preguntó Jack, su hermanito de doce años.

-Yo seré el ciervo -explicó Winston, con la autoridad de un líder, que más tarde sería el primer ministro de Inglaterra-, Tú y el primo serán los sabuesos. Cuentan del uno al cien, luego tratan de atraparme.

-¡Muy bien! ¡Estamos contando! Uno, dos, tres…

Los dos muchachitos cerraron los ojos.

-¡Noventa y ocho, noventa y nueve, cien! ¡Listo o no, te atraparemos! Los dos “sabuesos” salieron velozmente en dirección al lugar al cual habían visto ir a Winston.

-Separémonos -sugirió Jack- Tú sigues su huella y yo doy la vuelta y le salgo al encuentro.

En poco tiempo, los “sabuesos” tenían a su “ciervo” atrapado en el centro de un puente que unía las dos paredes de una barranca profunda.

-¡Te atrapamos! -le gritaron.

-¡Aún no! -les respondió Winston, mientras miraba las copas de los árboles que crecían en la barranca.

“Seguramente puedo saltar a uno de esos árboles, deslizarme por las ramas y llegar ileso al suelo”, razonaba para sí. Sin pérdida de tiempo, saltó. Pero le fallaron los árboles y cayó sobre las piedras a unos diez metros más abajo. Winston permaneció inconsciente durante tres días, y tuvo que guardar cama por tres meses.

¡Por supuesto, tú no has hecho nada tan arriesgado como Winston! ¡Nunca has sido tan presuntuoso! ¿O sí? Ser presumido es tener excesiva confianza en uno mismo. Es arriesgarse innecesariamente. Es malentender la bondad de Dios.

¿Alguna vez te has paseado en bicicleta colina abajo, sin tomarte del manubrio y orando por todo el camino: “¡Dios mío, por favor, no permitas que me estrelle!”?

¿Alguna vez has quebrantado el sábado, robado, mentido o usado vocabulario obsceno, pensando: “Bah, realmente no importa. Dios es bueno. ¡No me impediría la entrada al cielo por un detallito tan pequeño como este!”?

¿Alguna vez te has acostumbrado a comer alimento chatarra, desvelarte o permanecer afuera jugando sin la ropa adecuada, y luego pedirle a Dios que no permita que te enfermes?

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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