17 de febrero | Devocional: Exaltad a Jesús | Poder para multiplicar, exaltad a Jesús como el creador

Y él dijo: Da a la gente para que coma. Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma. 2 Reyes 4:42-43.

“Vino entonces un hombre de Baalsalisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coma. Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará. Entonces lo puso delante de ellos y comieron y les sobró, conforme a la palabra de Jehová”. 2 Reyes 4:42-44.

Aquel que realizó este milagro en favor de cien hombres en los tiempos del Antiguo Testamento, operó una maravilla similar para el bien de cinco mil, cuando como un Hombre les predicó el Evangelio a los seres humanos. En el desierto Cristo no solamente proveyó a su pueblo de pan sino también de corrientes de agua cristalina…

Es la gracia de Dios que se derrama sobre la porción pequeña lo que la transforma en algo todo suficiente. La mano de Dios puede multiplicarla cien veces. De sus recursos él puede preparar una mesa en el desierto para más de un millón de personas. Mediante el toque de su mano Dios puede multiplicar su pequeña provisión y hacerla suficiente para todos. Fue su poder el que multiplicó los panes y el grano en las manos de los hijos de los profetas.

El Señor les ha dado su vida a los árboles y las vides de su creación. Su palabra puede aumentar o disminuir el fruto de la tierra. Si los seres humanos abrieran su entendimiento para discernir la relación que existe entre la naturaleza y el Dios de la naturaleza, se escucharían reconocimientos fervientes del poder del Creador. La naturaleza moriría sin la vida de Dios. Sus obras creadas dependen de él. El es quien imparte las propiedades vitales a todo lo que la naturaleza produce. Debemos considerar como un don de Dios los árboles cargados de fruta, tan igual como si él hubiera colocado la fruta en nuestras manos.—Manuscrito 114, 1899.

Al alimentar a los cinco mil, Jesús alzó el velo del mundo de la naturaleza y reveló el poder que se ejerce constantemente para nuestro bien. En la producción de las mieses terrenales, Dios obra un milagro cada día. Por medio de agentes naturales, se realiza la misma obra que fue hecha al alimentar a la multitud… Es Dios quien alimenta cada día los millones con las mieses de esta tierra. Los hombres están llamados a cooperar con Dios en el cuidado del grano y la preparación del pan, y por esto pierden de vista la intervención divina… Desea que le reconozcamos en sus dones, a fin de que ellos sean, como él quería, una bendición para nosotros.—El Deseado de Todas las Gentes, 335.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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