17 de febrero 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Adán versus Cristo

“No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir” (Romanos 5:14).

¿Cuál ha sido el mayor descubrimiento de la historia?

El fuego, dicen unos. Dirán otros que la rueda… o quizás la imprenta… o la computadora. .. o el internet. Pablo, sin embargo, en Romanos 5, nos presenta a los dos personajes que determinaron los dos mayores cambios de la historia: “el primer Adán” y “el segundo”: Cristo.

Uno es el gran perdedor; otro, el gran triunfador.

Uno es el fracasado; otro, el victorioso.

Uno es quien fundó y fundió la raza humana; otro, el que la redime y la refunda. Uno nos llevó a la muerte; el otro, nos lleva a la vida.

Uno hizo que perdiéramos el Edén y la herencia eterna; por el otro, recuperamos la herencia y el Edén.

Uno terminó con todo lo bueno; el otro, terminará con todo lo malo para siempre. Uno viene de la tierra, el otro viene del cielo.

Uno desobedeció y dio entrada a la muerte, por la obediencia del otro se recupera la vida.

  • Adán fue probado en un jardín hermoso; Cristo fue tentado en el desierto.

  • El Antiguo Testamento es el “libro de las generaciones de Adán” (Gén 5:1) y termina con “una maldición sobre la tierra” (Mal. 4:6, NTV).

  • El Nuevo Testamento es el “libro de la genealogía de Jesucristo” (Mat. 1:1), y termina con la promesa de que “no habrá más maldición” (Apoc. 22:3).

En resumen, Adán y Cristo ilustran dos escuelas de vida y dos reinos: uno terrenal, el otro celestial.

La transgresión de Adán es también la nuestra. Literalmente, “transgredir” significa traspasar la línea. ¡Y vaya si nosotros la hemos traspasado!

Como descendientes de Adán hemos heredado su naturaleza pecaminosa y las consecuencias de ella.

Pero Cristo asumió nuestros pecados y sufrió nuestro castigo.

Cristo venció donde Adán falló.

Por eso Satanás es un enemigo vencido, y “nadie está exento de entrar en la batalla del lado del Señor, pues no hay razón para que no podamos ser vencedores si confiamos en Cristo:

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (Apoc. 3:21)” (La temperancia, p. 250).

¡Gracias Señor porque, juntos, podemos vencer!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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