17 de diciembre | Hijos e Hijas de Dios | Elena G. de White | A toque de trompeta

«Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y todos los pueblos del mundo llorarán al ver que viene el Hijo del hombre sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.
Y él enviará a sus ángeles para que a toque de trompeta convoquen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del cielo». Mateo 24:30-31, LPH

EL LEÓN DE LA TRIBU DE JUDÁ (Apoc. 5:5), tan terrible para los que rechazan su gracia, es «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1: 29) para el obediente y fiel. La columna de fuego que anuncia terror e ira al transgresor de la ley de Dios, es una señal de luz, misericordia y liberación para los que guardan sus mandamientos. El brazo que es fuerte para herir a los rebeldes, será fuerte para librar a los leales. Todo el que sea fiel será salvo.
En comparación con los millones y millones de habitantes del mundo, los hijos de Dios serán, como siempre lo han sido, un pequeño rebaño. Ahora bien, si permanecen de parte de la verdad como está revelada en su Palabra, el Señor será su refugio. Están bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Con Dios siempre somos mayoría.
Cuando el sonido de la trompeta final penetre en la prisión de la muerte, y los justos se levanten en triunfo, exclamando: «¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?» (1 Cor. 15: 55) para unirse con Dios, con Cristo, con los ángeles y con los fieles de todas las épocas, los hijos de Dios serán una gran mayoría. […]
En santa visión el profeta Juan vio el futuro triunfo de la iglesia remanente de Dios. El escribió:
«Vi también lo que parecía ser un mar de cristal mezclado con fuego; allí, sobre el mar de cristal, y con las arpas que Dios les había dado, estaban los que habían logrado vencer. […] Entonaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y también el cántico del Cordero. Decían: “¡Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones!» (Apoc. 15: 2-4, RVC).— Los hechos de los apóstoles, cap. 57, pp. 438-439.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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