17 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes 2020 | La audacia de la juventud

UNA NUEVA VERSIÓN DE TI

Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

 

“Hay tres valientes, y hasta cuatro, que tienen un paso airoso: el león, el animal más terrible, que no huye ante nada ni ante nadie; el gallo orgulloso, el macho cabrío y el rey que marcha al frente de su ejército’’ (Proverbios 30:29-31, DHH).

Alejandro III de Macedonia (356-323 a.C.), más conocido como Alejandro Magno, fue uno de los líderes militares más brillantes de la historia. Desde niño mostró interesantes rasgos de personalidad: energía, sensibilidad y ambición. Se dice que a los dieciséis años tuvo que repeler una insurrección; Aristóteles, el eminente filósofo y maestro del príncipe, le dijo que aún era prematuro participar en luchas armadas, a lo que el muchacho respondió: “Si espero perderé la audacia de la juventud”.

A la muerte de su padre, Filipo II, Alejandro ascendió al trono e inició su invasión de Asia Menor en 334 a.C. con un ejército de cuarenta mil hombres. La forma de motivar a sus soldados y la capacidad de ir siempre al frente de sus batallones lo hacía un líder irresistible. Las victorias se sucedían una detrás de la otra. Pero el momento crucial llegaría el 1° de octubre de 331 a.C. en ocasión de la batalla de Gaugamela, a unos 27 kilómetros de la actual Mosul (Irak). El poderoso ejército medopersa contaba con más de doscientos cincuenta mil efectivos, e incluía escuadrones de infantería, mercenarios, caballería, arqueros, carros falcados y elefantes de guerra. Del otro lado, el ejército macedonio contaba con siete mil jinetes y cuarenta mil infantes. Pero los movimientos del ilustre monarca heleno abrieron los flancos persas y ocasionaron la huida de Darío III, ante lo cual su ejército abandonó el combate. Aquella derrota marcó el final del Imperio medopersa. A partir de entonces, Alejandro llegó a ser el soberano del Oriente.

Desde una perspectiva numérica, Alejandro tenía pocas posibilidades para derrotar a sus enemigos persas, sin embargo, el líder griego tenía la “audacia de la juventud”, que lo motivaba a perseverar en el alcance de sus metas. Es cierto, la audacia de la juventud puede impulsar a un joven a realizar sueños que parecen difíciles de alcanzar: obtener una beca a través del colportaje para estudiar en una universidad cristiana, iniciar tu propio negocio, casarte con la persona que amas o trabajar en otro país.

¿Acaso eres de los que tiene pocas posibilidades de alcanzar sus sueños en este mundo? Pues bienvenido al club. Pero tienes una gran ventaja: la audacia de la juventud. ¡Aprovecha este momento!

Este día pon tu juventud en las manos de Dios para que él te ayude a aprovechar esta maravillosa etapa de la vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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